Este año, en el marco del Plan de Inspección del Transporte por Carretera de la Comunidad de Madrid, la Consejería de Transportes tiene previsto inspeccionar en ruta más 27.000 vehículos de transporte de mercancías. De ellos, se va a controlar el peso de más de 10.000 vehículos, prácticamente el doble que en 2020, que se cerró con 5.495. De ellos, 1.425 fueron denunciados.

La Comunidad de Madrid también va a colaborar este año en las cuatro campañas de larga duración para el control de peso, tanto en vehículos pesados como ligeros, que va a desarrollar la Administración del Estado a nivel nacional con todas las comunidades autónomas y que se desarrollarán este mismo mes de febrero y en los meses de mayo y octubre.

En general, entre las conductas infractoras más habituales detectadas por los técnicos de Transportes se encuentra la utilización de vehículos por parte de empresas para usos que no son los que tienen autorizados, especialmente cuando emplean vehículos de menor tamaño que no requieren de permisos específicos. Así, la inspección controla que tanto el conductor como la carga están vinculados con la actividad de la empresa titular del vehículo, habitualmente una furgoneta.

Del mismo modo, se comprueba que el transporte de mercancías se realice en vehículos especialmente construidos y acondicionados para tal fin. Recientemente, se ha registrado un incremento del uso de turismos (destinados para el transporte de viajeros) para trasladar mercancías.

La Comunidad de Madrid también va a intensificar los controles de vehículos de mudanzas y reparto urbano, que han crecido considerablemente debido al auge del comercio electrónico tras las medidas de restricción a la movilidad para frenar la pandemia del coronavirus (COVID-19).

Colaboración con Policía y Guardia Civil
Para conseguir la máxima eficacia en esta vigilancia, la Inspección del Transporte de la consejería realiza los controles en coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Policías Locales.

Los profesionales de Transportes controlan, principalmente, las cuestiones relativas al peso autorizado, las autorizaciones pertinentes, los certificados para conductores de países fuera de la Unión Europea y los necesarios para transportar mercancías perecederas.

Por su parte, las Policías Locales y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, comprueban el estado general del vehículo, la velocidad, la documentación de tráfico necesaria, que el conductor no se encuentre bajo los efectos del alcohol o de las drogas y la seguridad de la carga transportada.