Retrasos y averías permanentes en la red de cercanías, retrasos y sobresaturación en el metro de Madrid, y desabastecimiento y averías constantes en la red de autobuses regionales de numerosos puntos de nuestra comunidad.

A estas alturas parece claro que, si hay algo que está fallando de una forma clara en nuestra comunidad, sin duda alguna, ese es el servicio de transporte público en todas sus vertientes.

Sin embargo, el foco estrella de las iras y quejas de los usuarios madrileños, sin lugar a dudas, es la cada vez más cuestionada y cuestionable red de Cercanías de la Comunidad de Madrid.

Basta echar un vistazo a las redes sociales, vehículo de comunicación entre el consorcio de transportes y los usuarios, para darse cuenta de ello; cada día, el twitter de Cercanías Madrid reconoce nuevas y constantes averías y retrasos y las iras y quejas de los usuarios, matizadas en reclamaciones y quejas a los organismos competentes, son innumerables.

Pero esta situación no es solo constatable en las redes, si no en análisis más calculados y serios al respecto. Ya en noviembre de 2017 aparecía un artículo en Estrella Digital titulado “Cercanías desespera a sus usuarios con más de 80 incidencias en un mes” donde se puede leer;

“Los madrileños están cansados de recibir un deplorable servicio que en multitud de ocasiones se traduce en retrasos continuados a sus respectivos puestos de trabajo.

La cuenta oficial de Twitter de Cercanías es la encargada de informar a los viajeros de los posibles retrasos, demoras o incidencias que puedan producirse durante el servicio. Sólo durante el último mes, se han registrado más de 80 incidencias que han significado demoras leves, fuertes o incluso la suspensión del servicio. Sólo han existido dos días donde las redes han funcionado sin ningún tipo de problema.

Es raro el día que las líneas C2 y C7 no sufra alguna demora por avería o fallo técnico. Son casi 50 las incidencias que han sufrido estos tramos durante el último mes. Los vecinos de Aranjuez también están desesperados no ya por los retrasos, que los sufren y mucho, sino por el tiempo que transcurre entre tren y tren, es decir la cadencia de paso. Los retrasos en el paso de los trenes son una consecuencia de las múltiples averías que sufren unas máquinas obsoletas”.

En líneas similares se manifestaba el artículo de El País fechado en enero de este año titulado “Los trenes de Cercanías sufren una incidencia grave de media al día” donde añade;

“Durante 2017, la cuenta notificó a los usuarios de sus diez líneas más de 450 averías y, en los seis primeros días de este año, ya se han contabilizado 14. No son problemas aislados. Las averías y los retrasos han aumentado en los últimos años por la falta de inversión y mantenimiento.

De las 450 incidencias notificadas por Cercanías el año pasado, más de una de medía al día, el mayor número, unas 150, corresponden a la C-2 y la C-7, las líneas de Alcalá de Henares y Guadalajara”.

Parece que, nuevamente, los medios especializados parecen insistir en las numerosas y constantes averías, fruto de la falta de inversión y medios para el mantenimiento debido a los abundantes recortes presupuestarios y que, nuevamente, se ceban especialmente en las líneas de Alcalá y Guadalajara, en el este madrileño, que se sumarán, como veremos, a las del sur madrileño.

Un mes después, el mismo diario publicaba nuevamente otro texto titulado “Cercanías de Madrid: siete años de abandono”, donde ahonda en lo relatado un mes antes e intentando ofrecer claves y explicaciones al cada vez peor y más degradado servicio de cercanías madrileño. En el texto se afirma;

“El funcionamiento de la red de transporte que más utilizan los madrileños — 900.000 personas a diario de lunes a viernes— ha caído en picado desde 2013 y muy acusadamente en los últimos dos años. Desde 2013 han aumentado un 35% las incidencias, duplicando los retrasos y afectando al doble de viajeros, casi cuatro millones de personas.

Llama la atención el aumento de los trenes que se retiran de la circulación tras averiarse: se han triplicado, pasando de 800 en 2013 a 2.513 en 2017, según datos de CC. OO. Miles de madrileños se despiertan mucho antes de lo deseado para llegar a la hora a trabajar o a estudiar y demasiadas veces no lo logran”.

Y añade el artículo una explicación lógica ante esta lamentable situación, afirmando;

“Muchas de las respuestas a la decadencia del servicio se deben a la falta de mantenimiento de la red y a los recortes en personal, que desde 1999 cuenta con 2.046 empleados menos. El Secretario General del sector Ferroviario de Madrid, Juan Carlos Cabello, considera urgente un plan de varios años que cubra las necesidades de personal del servicio de Cercanías con al menos 2.000 trabajadores en los próximos dos años.

Otro de los motivos de las incidencias en la red es la falta de mantenimiento preventivo, que evita problemas que acaban causando largos retrasos en cadena, afectando a varios trenes. Los sindicatos denuncian que no hay repuestos para sustituir piezas y que cada vez más se incurre en el canibalismo. Cuando se rompe una pieza, se sustituye por otra que se coge de otro punto de la red”.

Ello demuestra y evidencia que, lejos de lo que podamos pensar nosotros mismos o desde una óptica politizada, casi todo el mundo, medios serios y rigurosos, sindicatos y usuarios, coinciden en dos elementos clave; el aumento de incidencias en la red y el recorte presupuestario y medios como causa real de esta situación, debido a la ausencia de una inversión seria y realista de las administraciones públicas del cercanías madrileño.

El análisis más profundo y rigoroso al respecto, sin embargo, viene de un artículo de El Confidencial de febrero de este año titulado “Averías, goteras, retrasos, psicólogos... ¿Qué está pasando en el Cercanías de Madrid?”, donde se hace eco de este aumento de la precariedad y la mala situación del transporte madrileño, referencia para los más críticos con esta situación y que parece incidir realmente en lo que otros medios señalados venían ya señalando desde el año anterior. En el texto se afirma que;

“La falta de personal y de inversión en mantenimiento desde hace años está pasando factura en los últimos meses a la que fue considerada no hace tanto una de las mejores redes ferroviales convencionales de Europa. Los retrasos son la cara más visible —han aumentado un 108%—, y más denunciada por los usuarios, pero esta es solo una de las consecuencias de la decadencia del sistema de transporte, que llega hasta los mismos talleres de Renfe.

Desde el año 2013 los retrasos en Cercanías se han duplicado; de los 67.893 minutos acumulados por retrasos se ha pasado a 141.699 en 2017, según datos de CCOO. Los motivos, apuntan los sindicatos, son la falta de empleados e inversión en mantenimiento tanto de trenes como de infraestructuras que acusa el servicio desde hace una década. La red se empezó a deteriorar desde inicios de la crisis y no se ha mantenido lo suficiente por los recortes.

La inversión de Fomento en infraestructura de Adif ha caído de 3.500 millones de euros en 2005 a 265 millones de euros en 2016 a nivel nacional. Aunque los recortes son generales en las Cercanías de todas las comunidades autónomas, es en Madrid donde más se está notando porque afecta a 230 millones de viajeros al año.

La falta de personal a todos los niveles es otra de las grandes carencias que afecta a varios aspectos del servicio. Entre los maquinistas, por ejemplo, hay 400 trabajadores menos desde hace cuatro años y el aumento del estrés en la plantilla es palpable según explican desde el Semaf, que ha convocado esta semana seis días de huelga para marzo para protestar por el incumplimiento del plan de empleo de Renfe.

Según datos de CCOO, de los más de 8.000 trabajadores que había en 1999 se ha pasado a poco más de 6.000, con una caída del 39% en mano de obra directa”.

Además, en el artículo se vuelve a señalar nuevamente a la problemática C2 (Guadalajara) como la línea con más incidencias y problemas, debido a los anticuadas trenes obsoletos que no se renuevan por falta de inversión, a la que se suman además los trenes del este y del sur madrileño, los más afectados, como la C5 (Móstoles) C3 (Aranjuez ), o C7 (Alcalá de Henares), que suelen ser el blanco de las iras cotidianas en las redes sociales de Cercanías de Madrid por parte de los cientos de usuarios diarios, o en las reclamaciones que diariamente se ponen en las oficinas de la red de cercanías madrileño, y que han llevado incluso a constituir plataformas virtuales donde se recogen las numerosas quejas y reclamaciones de los usuarios (no hay día, y se puede comprobar en el twitter o Facebook de la institución oficial, que no haya un aluvión de quejas y reclamaciones), como Salvemos Cercanías.

Mientras tanto, la respuesta formal de Cercanías Madrid sigue siendo el silenciamiento, la ocultación o la respuesta paciente de los Community Manager de Cercanías, no responsables de la falta de información o de los recortes constantes que, desde la administración, se hacen en toda la red de transporte público que, sin embargo y a pesar del cada vez peor servicio público no bajan los precios de los billetes y abonos mensuales, prohibitivos cuanto más lejos estés del centro de la capital y cuyo desorbitado precio no corresponde con el lamentable y nefasto servicio de transporte público madrileño.

Pero no es solo el aumento interminable de incidencias diarias en el servicio el foco de las críticas de los usuarios madrileños al cercanías, si no la obsolescencia de la red y las peticiones de aumento en numerosos puntos de ésta. Los más polémicos y reivindicativos se centran en la línea C-4 en su doble vertiente de Alcobendas-SS de los Reyes y de Colmenar Viejo.

Y es que, a lo largo de este año 2018, los alcaldes de la sierra norte madrileña por un lado, y los ediles de numerosos municipios del norte urbano madrileño por otro, han reivindicado de forma permanente la ampliación del Cercanías C4 hasta Soto del Real (Colmenar Viejo) y hasta Algete y San Agustín de Guadalix (Acobendas-Sanse). Así se hacía eco un artículo de Madrid Diario de enero de este año titulado “Los alcaldes del norte se suman a las reivindicaciones a Fomento” donde afirmaba que;

“Los alcaldes de 17 municipios del norte de la Comunidad han decidido reunirse ahora bajo la Plataforma por la Movilidad en el Norte. Los regidores han establecido unas líneas generales para trasladar al departamento de Íñigo de la Serna acerca del proyecto de extensión del Cercanías hasta Algete y San Agustín del Guadalix.

Esta actuación, integrada en el ‘Plan de Infraestructuras Ferroviarias de Cercanías para Madrid 2009-2015’ de 2009, todavía no ha visto la luz y ha sido olvidada por Fomento, dejando a estas dos localidades sin una nueva forma de conexión con la capital.

Con este encuentro, los alcaldes han sentado las bases de sus principales ruegos y pedirán al ministro De la Serna una reunión para solicitar información sobre los planes acerca de la extensión del Cercanías y para saber si acabará llevándose a cabo el proyecto o quedará en nada”.

Este encuentro con el responsable del ya anterior gobierno ha continuado con el actual ministro José Luís Ábalos, que sigue momentáneamente sin dar respuesta a esta situación.

En pie de guerra abiertamente se encuentran sus vecinos del norte, especialmente los regidores de Manzanares el Real, Soto del Real, Miraflores de la Sierra y Guadalix de la Sierra, que en febrero de este año llegaron a protagonizar un encierro nocturno y una manifestación pública en el Ayuntamiento de Soto del Real para reclamar al entonces ministro De la Serna la ampliación de la mencionada C4 de Colmenar Viejo hasta Soto del Real, para evitar el actual desabastecimiento de los vecinos de la sierra norte madrileña, abandonada a un precario sistema de autobuses interurbanos con un abastecimiento cada vez más limitado y obsoleto.

Ello se evidencia en la zona en el caso de la polémica línea 724 Madrid - Manzanares - El Boalo, único medio de comunicación entre Manzanares el Real y Madrid, gestionada por Herederos de Colmenarejo-Interbus, y especialmente afectada a lo largo de los últimos años con constantes averías, falta de mantenimiento, desabastecimiento, esperas prolongadas, prolongación excesiva de los trayectos, y falta de información que derivó, ya en mayo de este año, a una huelga de autobuses regionales para reivindicar mejoras en las condiciones laborales.

En la propia página web del Ayuntamiento de Manzanares el Real, se puede encontrar una amplia referencia a la indignación popular de los vecinos de la sierra norte madrileña, afirmando que;

“En 2009 el ministerio de Fomento aprobó el plan de infraestructuras ferroviarias 2009-2015, que incluía la ampliación de la línea C-4 de cercanías hasta Soto del Real. Así llegamos a 2015, no solo sin la estación, sino con la noticia de que la inversión desaparecía definitivamente de los presupuestos generales del Estado.

Ante la falta de respuesta convocamos una movilización vecinal multitudinaria a la que acudimos cientos de vecinos de toda la comarca. Llegada la primavera de 2017 sin noticias del proyecto, los alcaldes de la comarca, a través de la denominada Cumbre al Norte, solicitaron una nueva reunión al ministerio, contestando éste que se celebraría una vez analizada la redacción del mismo. Desde entonces, y a pesar de las reiteradas solicitudes de información, seguimos sin noticias”.

Esta situación de incumplimiento reiterado del ministerio de Fomento de las promesas de ampliación de la C4 ha provocado que las protestas y reclamaciones continúen con el actual ministro Ábalos, al que se continua reclamando reuniones y cumplimiento de lo ya prometido que, según afirman los regidores de la zona “tendría un efecto muy grande y positivo tanto para los 30.000 vecinos de la comarca, como para los 4 millones de madrileños que quieren visitar el Parque Nacional”.

En definitiva, la ausencia o el recorte significativo en la inversión de mejora, mantenimiento y ampliación de la red de cercanías, los recortes de personal y la mala información y ausencia de una verdadera transparencia y comunicación efectiva con los usuarios, son los principales focos de la ira de miles de usuarios que, diariamente, utilizan las 10 líneas y ramales de Cercanías en Madrid y que siguen preguntándose, de forma justificadamente indignada, hasta cuándo van a seguir llegando tarde a su trabajo, a sus compromisos y a sus obligaciones y responsabilidades diarias por la mala gestión y la desatención de un ministerio de Fomento y de una comunidad autonómica que, al menos en lo referido a la gestión del transporte público madrileño, sigue manteniendo en el abandono y la desatención a miles de madrileños y visitantes cada día.