La Comunidad de Madrid cuenta con la colección de variedades de vid más importante de España. Se trata de la segunda explotación más grande de Europa en la que el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), trabaja y conserva las diferentes variedades de este fruto para potenciar la industria vitivinícola de la región y aumentar su competitividad en el mercado.

En este sentido, el Gobierno regional apuesta por el estudio y mantenimiento de la mayor colección de variedades de vid del territorio nacional, la única del mundo que se conserva bajo cultivo ecológico, dadas las excelentes condiciones ambientales de la región. Esta colección cuenta con cerca de 3.700 variedades repartidas en 15 hectáreas en la finca El Encín, ubicada en Alcalá de Henares.

La consejera de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad, Paloma Martín, ha destacado que “se trata de una colección referencia nacional entre los centros de investigación a nivel nacional e incluso, internacional, lo que permite, a su vez, a los investigadores del IMIDRA saber con exactitud la autenticidad de cualquier variedad que pueda registrarse en nuestro país”.  

Además, es fundamental para el sector vitivinícola madrileño porque se asegura de dónde provienen las cepas y cómo evolucionan, datos fundamentales para afianzar la calidad de los vinos y para mantener los ecosistemas de la región que tienen como centro la vid.

Garantizar el patrimonio genético de las vides

Para evitar la pérdida de una sola variedad, los investigadores del IMIDRA han realizado tres copias de la colección. Dos de ellas -incluida la matriz- están cultivadas en suelo y la tercera está situada en una ubicación secreta. De esta manera se aseguran la conservación del patrimonio genético y la posibilidad de investigar y experimentar con ellas para obtener información sobre su evolución, calidad y viabilidad.

Hay que destacar que dentro de la colección se encuentran algunas variedades de incalculable valor por su antigüedad, como la denominada “teta de vaca” que data del siglo II d.C.