No dudo de que el tiempo ponga a cada uno en su sitio, porque ese es el médico de las fatigas.

El PSOE no parece haber aprendido nada bueno desde la crisis de 2008. Sus presuntos ‘valores’ precisan de una inmediata revisión. Entender la política como lo hace José Manuel Franco, delegado del Gobierno en Madrid, es un atentado a la dignidad, una bofetada a la convivencia y un claro delito de odio por la crueldad que expande entre los alcaldes socialistas: quiere hacer política miserable con el sufrimiento de miles de personas mayores que estaban en las residencias, a la vez que degenerar la realidad.

Sí, digo degenerar la verdad y la realidad. Desde día de San José, el Estado asumió la responsabilidad de esas, incluso comprometió 300M de euros que, al decir de las propias residencias, no saben qué ha sido de ellos. Aquí entra la desidia e inutilidad de gestión del “vice”. ¿Entienden el afán de José Manuel Franco de incitar a la mentira haciendo uso de la tragedia?

Las residencia no se medicalizaron, pero sí se envió morfina. ¿Qué pretendía con el Gobierno con esa medida? La orden de mantener a los mayores en sus habitaciones llegó desde el Ministerio de Sanidad. Pero, tranquilos, todo irá saliendo. Ni se imagina el Gobierno central por dónde le llegarán las tortas y la acusación de delitos por negligencia con resultado de muerte. Para distraer la atención de la ineficaz gestión hay que hacer noticia destacada del vídeo de la galería de tiro de Málaga, y cuyo recorrido como delito de odio es cero patatero.

Fíjense en estos dos ejemplos: el 19 de marzo, la prensa afín al Gobierno titulaba que “Pablo Iglesias se pone al mando de los servicios sociales de toda España. Vamos a construir un escudo social”. Se prohibió a las comunidades hasta pedir material sanitario por parte del Gobierno central, pero le salió mal el plan para figurar y tuvieron que dar marcha atrás. No supieron encontrar camino para salir adelante; es decir, demostraron una ineptitud propia de quien jamás ha gestionado nada de nada. Y miren ustedes: el 9 de junio echan cara dura al asunto y declaran: “No, el Gobierno no ha asumido las competencias sobre las residencias durante el estado de alarma”. Mentiras, embrollos, contradicciones, parasitismo…. ¡Qué cafre, Dios mío, qué cafre, irresponsable y degenerado Gobierno! El tiempo acabará poniendo a cada uno en su sitio porque, como pensaban los griegos, el tiempo es el médico de las fatigas.

Se trata de mantener la crispación a toda costa. Las ideologías socialista y comunista no mueven conciencias, tan solo intereses y casi siempre utilizan para ello la ‘agitprop’ (propaganda de agitación). Me recuerda aquella afirmación de Rodríguez Zapatero al comunicador, Gabilondo; fuera de micrófono afirmó que la crispación y la tensión política eran necesarias para mantener al PSOE en la brecha. Ahora se vuelve a repetir la película y la crispación es permanente por su parte y los suyos. Ahí tienen a los “economistas”, Lastra y Simancas, expertos en retorcerlo todo, pero intentando esconder sus desbarres diarios. El presidente no debería exigir cuanto no desee para él.

El delegado socialista del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, trazó un plan contra la presidenta Isabel Díaz Ayuso, pero se le vio el plumero y se le cayó el sombrajo; es decir, ni imputación, ni moción de censura ni nada de nada. Eso de jugar con los muertos, retorcer los cadáveres “y aprovecharse del dolor de los familiares de fallecidos en las residencias” no le ha dado resultado y, además, le costará caro a su partido. Franco ya es un cadáver político y un motivo para los chistes y memes en toda España. “Que noten nuestro aliento”, dijo. ¡Qué malvado! ¡Qué gaznápiro! ¡Qué mediocre!

Sánchez e Iglesias tienen una china en el zapato que se está convirtiendo en herida. Al tiempo.