El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, acompañado de la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, y la concejala de Arganzuela, Cayetana Hernández de la Riva, ha visitado la mañana de ayer las obras de cubrición de la M-30 a su paso por el antiguo estadio Vicente Calderón que comenzaron a finales de agosto del año pasado y finalizarán en la primavera de 2023. Una visita que coincide con el final de la instalación de los pilotes y con el inicio de los trabajos para el cierre de los muros del túnel del lado del río. Almeida ha avanzado que las vigas superiores comenzarán a instalarse a partir de la segunda quincena de febrero.

Estas actuaciones “van a permitir cerrar la gran obra que fue Madrid Río”, ha señalado el alcalde, así como “generar más y mejores infraestructuras en esta zona y en el distrito de Arganzuela”, ya que, según ha subrayado, “Madrid no se puede parar y hay que seguir generando las mejores infraestructuras para los madrileños”. En este sentido, Almeida se ha mostrado convencido de que cuando concluya el mandato “los madrileños verán que estos cuatro años han supuesto una gran transformación en los 21 distritos de la ciudad y no únicamente en determinadas zonas”.

Con un presupuesto de 46,4 millones de euros y un plazo de ejecución de 20 meses, esta nueva infraestructura de más de 600 metros de longitud y 40 metros de anchura permitirá, por fin, cerrar una brecha urbana y culminar el parque Madrid Río. De esta manera, se mejorará la seguridad de la movilidad en la M-30 y, sobre todo, se completará la continuidad ambiental, peatonal y paisajística de uno de los proyectos de transformación urbana más importantes de Madrid en este siglo. Además del túnel, en la actualidad se están construyendo los dos recintos técnicos que albergarán las instalaciones necesarias para el funcionamiento de la nueva construcción, especialmente la ventilación, la detección de incendios y el control de tráfico.

En esta primera fase, se trabaja dentro del recinto conformado por el río y el actual desvío de la M-30 con una mínima afección a esos carriles. Además, al estar confinada la obra entre el rio, el desvío provisional y la colina de protección acústica construida en su día para la demolición del estadio, prácticamente no se producen afecciones a los vecinos del entorno. Durante el próximo verano, está previsto que se ejecuten los trabajos de obra civil y de instalaciones para la conexión a los dos túneles existentes. Esas obras producirán una afección algo mayor a la circulación de la M-30, razón por la cual los trabajos se ejecutarán durante el verano mediante cortes puntuales nocturnos para minimizar las molestias a la movilidad de esta vía, fundamental en la organización del tráfico de la ciudad.

Finalmente, una vez restituido el tráfico a su trazado definitivo, se completará la obra civil y se procederá a la conexión e integración de las nuevas instalaciones en el sistema de control del resto de los túneles que configuran la M-30. Una vez culminada esta estructura, que corre a cargo del Área de Obras y Equipamientos, la Junta de Compensación del desarrollo Mahou-Vicente Calderón procederá a la ejecución del parque sobre su cubierta con los mismos criterios paisajísticos y de diseño de Madrid Río.

Una gran obra que cierra una brecha y se integra con el paisaje

La solución proyectada mantiene el trazado actual de la M-30, que une las dos bocas del túnel existente, permitiendo la entrada desde la calle San Epifanio. La estructura de la cubierta constará de muros de hormigón armado en los laterales y vigas prefabricadas de hormigón pretensado apoyadas sobre estos muros, cuya cimentación se realizará por medio de pilotes perforados de hormigón armado que se han calculado para salvar las estructuras de cimentación del antiguo estadio y el túnel ferroviario de cercanías.

La fachada del túnel hacia el río estará formada por un paño de granito que dé continuidad al ya ejecutado a ambos lados y contará con tres miradores que volarán sobre el cauce para generar nuevas perspectivas del parque. Para hacer más amable la nueva fachada, esta se articulará con el río a través de un talud verde en el que se plantarán árboles y vegetación para integrarla con el paisaje del entorno.