El domingo día 15 de septiembre los vecinos de los barrios y pueblos donde la presidenta de Madrid iba a ampliar las medidas contra el virus, salieron a voz en grito y babeando de ira e indignación a protestar bajo el lema: ”Esto no es confinamiento, es segregación” Son los mismos que ahora, una vez que ha sido el gobierno el que los va a confinar, aplauden ese confinamiento. Cabe mayor grado de estupidez. No voy a entrar en si las medidas son o no son necesarias, para eso están los expertos, si es que hay expertos, si es que hubo expertos. Lo que quiero decir es que el ciudadano español, a la hora de juzgar a sus políticos lo hace como el hincha bético: “¡Viva er Betis manque pierda! Es así que los que salieron a protestar por las medidas de Ayuso aplauden las de Sánchez que son aún más duras, no por criterios objetivos, sino porque quien las ha dictado y aunque me perjudiquen, lleva los colores de mi equipo. ¿Van a evitar las medidas impuestas por Sánchez que muchas personas que aplauden esas medidas pierdan su trabajo por el confinamiento? NO. Pero no es lo mismo perder el trabajo por una decisión equivocada o acertada de Ayuso que por una decisión acertada o equivocada de Sánchez ¡Qué va!

Es imposible que un país camine hacia adelante si sus ciudadanos han perdido el raciocinio y su lugar ha sido ocupado por una estupidez que todo lo arrasa, una estupidez que, como pandemia, deja en pañales a la del covid. No debemos olvidar que estamos en democracia – según dicen – y que los políticos son elegidos libremente por los ciudadanos que tenemos en nuestras manos el poder del voto, un voto que va a legitimar durante cuatro años a quienes nos van a gobernar. ¿Y vamos a elegir bien a quienes nos van a gobernar si la decisión de mi voto depende del color de mi equipo gane o pierda, sea un mal equipo o un buen equipo, y no de la valía, honradez, inteligencia, honestidad, capacidad de trabajo, decisión y mérito entre otras virtudes de los políticos que forman ese equipo? Llevamos muchos años eligiendo mal a nuestros gobernantes y llevamos los mismos años justificándolos estúpidamente haciendo buena aquella frase de: “…pero si la acierta mal, mantenerla y no enmendarla”. Somos incapaces de aplicar el raciocinio en nuestras decisiones que como ciudadanos nos atañen y marcan nuestro futuro; esto solo beneficia nuestros políticos que se sienten arropados por sus “votantes hinchas” para, una vez instalados en el poder, tener patente de corso para trabajar tan solo en su beneficio y en el de su partido.

 Alguien dijo que el elemento más abundante del Universo no es el hidrógeno, sino la estupidez humana. Estoy totalmente de acuerdo…al menos aquí en España, porque hay que ser estúpido para dar el voto a quién con él se ha comprado un chalé en Galapagar o aplaudir las medidas de confinamiento de Sánchez para Madrid, cuando una semana antes protestaba por esas mismas medidas dictadas por Ayuso. Hay que estar cegado, muy cegado por la ideología o por la estupidez de turno…o por ambas.