La Comunidad de Madrid tendrá desfibriladores en todas las estaciones de Metro antes de que acabe el año. De esta manera, los viajeros del suburbano madrileño estarán protegidos por una herramienta que permite salvar vidas al facilitar una atención precoz ante una parada cardiorrespiratoria de una persona, aumentando sus expectativas de supervivencia.

En total, la red de Metro contará con 291 desfibriladores, un número que supera lo que marca la normativa, que obliga a tener desfibriladores en todas aquellas estaciones con una afluencia de más 5.000 viajeros diarios. En la actualidad, la empresa pública Metro de Madrid dispone de 261 desfibriladores en 207 estaciones de la red, así como de 11 más en recintos de la compañía. De esta manera, más del 80% de las estaciones del suburbano madrileño cuentan ya con dispositivos de este tipo. 

El consejero de Transportes, Movilidad e Infraestructuras del Gobierno regional, Ángel Garrido, visitó ayer la estación de La Almudena, la última en la que se han instalado estos equipos, para comprobar su funcionamiento. “Gracias a los desfibriladores, podemos proteger mejor a los usuarios de un servicio público como es Metro y a sus trabajadores. Y hacerlo con unos equipos punteros, con conexión permanente con la red de emergencias mediante un terminal telefónico y que permiten atender la mayoría de paros cardiacos que puedan producirse”, ha subrayado Garrido.

Además, 2.016 trabajadores de Metro, entre comerciales, jefes y técnicos de línea, responsables de mantenimiento y jefes de depósito han recibido la formación necesaria para poder utilizar los equipos y gestionar este tipo de situaciones de manera óptima. El gobierno regional considera necesario que los trabajadores de la compañía que puedan tener que intervenir en una emergencia estén preparados para ello. Metro Ligero 1 y TFM, operados por empresas concesionarias, implementarán los desfibriladores en sus instalaciones durante 2020 y 2021.

Desde que comenzó su instalación, a finales de 2017, hasta ahora, los desfibriladores se han utilizado en 19 ocasiones, el 90% de ellas con éxito. Es decir, permitiendo el traslado con vida de la persona atendida al hospital. En los últimos tres meses, estos equipos han permitido al personal de Metro reanimar a tres personas que entraron en parada en las instalaciones del suburbano. 

El caso más reciente ocurrió el pasado 18 de junio, en la estación de Ventas, cuando un usuario de línea 2 fue atendido por el personal de Metro primero en un tren y, posteriormente, en el andén. En colaboración con otro viajero, se consiguió mantenerlo con vida hasta la llegada de los servicios de asistencia médica del SAMUR.

Un segundo caso tuvo lugar el 26 de mayo, cuando un grupo de control de afluencia de viajeros formado por dos vigilantes y un inspector, consiguieron salvar la vida a otro usuario con sus maniobras de reanimación y la ayuda del desfibrilador en el andén de la estación de Príncipe Pío,

Unos días antes, el 18 de mayo, un supervisor de Metro de Madrid y un vigilante de seguridad salvaron la vida a un viajero que se desvaneció en el andén de la estación de La Rambla, al sufrir una parada cardiaca que lograron revertir utilizando un desfibrilador.

Un medio para salvar vidas

Los desfibriladores pueden ser utilizados por cualquier persona en caso de necesidad, ya que el propio dispositivo va guiando al usuario sobre qué hacer en cada momento. Además, los aparatos están conectados a la red de emergencias de Madrid 112 mediante un terminal telefónico, que se activa en el momento de su uso.

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo occidental y, entre ellas, ocupa un lugar destacado la muerte súbita cardiaca, que además la mayoría de las veces ocurre fuera del entorno hospitalario, de ahí la importancia de la instalación de estos aparatos. 

Los avances tecnológicos han permitido la aparición de esos aparatos denominados desfibriladores externos automatizados que, por sus características y fácil funcionamiento, y según la evidencia científica disponible, los hacen idóneos para su utilización por personal ajeno a la profesión sanitaria y fuera del entorno sanitario.