La fábrica francesa de Tremery es ahora parte del grupo Stellantis, surgido de la fusión de PSA con FCA, pero sigue siendo la más grande del mundo en lo que a fabricación de motores diésel se refiere. Dado el giro que la automoción ha experimentado a nivel mundial, con los modelos híbridos y eléctricos aupados a la cabeza de las listas de ventas y ante la imperiosa necesidad de seguir reduciendo las emisiones de CO2 por las estrictas normativas europeas, estas icónicas instalaciones del grupo francés PSA han iniciado su transformación hacia la producción de motores eléctricos en masa.

Este nuevo concepto de grupos motrices no contaminantes es la mejor representación del profundo cambio que están experimentado los viejos fabricantes de automóviles que se dedicaban a lanzar los modelos diésel más reputados del mercado. La factoría francesa pasará de producir 180.000 motores eléctricos en 2021 para alcanzar, según las previsiones del grupo, 900.000 unidades al año en 2025, momento en que dirá adiós para siempre a la producción de motores diésel.

Motores diesel psa

Este cambio no supondrá, según la Plataforma Automotriz (PFA) un gran impacto para los puestos de trabajo si se logra compensar con las sustituciones naturales y la transformación a los sistemas eléctricos. Desde esta fuente indican que se estima la pérdida de unos 15.000 puestos de trabajo relacionados con el descenso de producción de los motores diésel, ello enmarcado en un mercado que da empleo a 400.000 personas en Francia.

La rama italiana de Stellantis, Fiat Chrysler Automotive, también anunció la transformación de su mítica Mirafiori, fábrica sita en Turín, en un centro de excelencia de la movilidad cero emisiones, del que FCA ha anticipado diversas alternativas de alto interés, incluidas las tecnologías V2G que se están desarrollando in situ. Por su parte Renault, el otro gran fabricante francés, ha iniciado la transformación de sus instalaciones de Cleon, que están pasando de fabricar motores diésel, a sistemas híbridos, para terminar produciendo unidades motrices 100% eléctricas. El cambio en la industria parece irreversible y el diésel tiene los días contados.