Mini quiere vender solo coches eléctricos en 2030, y aunque para ello falta aun casi una década, el contar ahora mismo únicamente con un modelo basado en esta tecnología de propulsión es un escenario limitado que va a evolucionar rápidamente en los próximos años, aprovechando la marca inglesa la coyuntura para reestructurar la gama y acceder así a más segmentos del mercado según se desprende de las informaciones del portal Motor.es.

La mayor novedad que hemos conocido a este respecto es que Mini quiere ampliar su gama SUV con un segundo modelo más pequeño y de corte más deportivo que el Countryman, y para ello ha registrado el nombre Aceman a nivel mundial. Este modelo se puede considerar heredero del Paceman, la controvertida versión de tres puertas del Countryman de primera generación que sólo estuvo a la venta entre 2014 y 2017.

Otro movimiento va a ser la llegada del Mini Minor, que reduciendo el tamaño de la versión de 3 puertas actual pretende complicarle la vida al Fiat 500 en el nicho de los coches de enfoque eminentemente urbano. El Mini Hatch de 5 puertas quedará de esta manera encuadrado en el Segmento B, donde militará con garantías gracias a las evoluciones de diseño que Olivier Heilmer, jefe de diseño de la marca, ha planteado. Ambos modelos tendrán una versión 100% eléctrica. 

A todas estas propuestas tendríamos que sumar otros dos eléctricos: el Mini Cabrio, que recibirá una nueva generación en 2025, y el monovolumen Mini Traveller, que se basará en el prototipo Vision Urbanaut. Más adelante, esta gama formada por seis modelos (Minor, Hatch, Cabrio, Aceman, Countryman, Traveller) podría verse enriquecida con la llegada de otros dos automóviles cuyos proyectos todavía no han recibido luz verde: la tercera generación del compacto familiar Clubman y un deportivo basado en el prototipo Superleggera Vision para competir contra el Mazda MX-5.