El reciente anuncio por parte de Mazda de que va ampliar su gama SUV a nivel mundial con hasta 5 modelos nuevos, CX-50, CX-60, CX-70, CX-80 y CX-90, ha llegado acompañado de la desaparición de su oferta comercial europea del más pequeño de la familia, el CX-3. El movimiento era previsible, pues ya lo adelantó en el mercado americano, y este modelo estaba superado tanto en diseño como en eficiencia por el CX-30, un modelo además más habitable y más rentable. El CX-3 llevaba a la venta desde 2015. La nueva estrategia SUV de la marca japonesa para Europa pasa por traer los CX-60 y CX-80 como complemento del CX-30 y CX-5.

El Mazda CX-60 contará con cinco plazas, mientras que el Mazda CX-80 añadirá una tercera fila de asientos, y ambos modelos marcarán también el inicio de la comercialización en Europa de la tecnología híbrida enchufable de la marca, que combinará un motor de gasolina de cuatro cilindros con un motor eléctrico. También se fabricarán versiones con sistema de hibridación ligera 'mild hybrid' de 48 V, que podrá ir asociado tanto a un nuevo motor de gasolina de seis cilindros en línea Skyactiv-X como al propulsor diésel Skyactiv-D; y en todo caso, según Mazda, se caracterizarán por ofrecer un alto nivel de prestaciones con un gran respeto medioambiental.

Mazda ha aprovechado el anuncio de sus cinco futuros SUV con la confirmación del lanzamiento en el primer trimestre del 2022 del nuevo MX-30 con tecnología eléctrica de autonomía extendida, pues el crossover eléctrico de la marca ofrecerá una nueva variante dotada de un motor rotativo de gasolina que actúa como generador de energía y prolonga el alcance eléctrico del coche cuando la batería se agota. Y su apuesta por la electricidad irá creciendo progresivamente, pues a partir de 2025 Mazda prevé lanzar una serie de vehículos basados en una nueva plataforma desarrollada específicamente para modelos eléctricos, ofensiva con la que la firma nipona espera completar la electrificación de toda su gama de vehículos en 2030.