Después de 26 años de vida y con más de 6,5 millones de unidades vendidas en todo el planeta, si bien es verdad que apenas un 5% de ellas en Europa, el Subaru Outback es uno de esos coches que pueden presumir de que solo con su nombre ya identifica un concepto. Y ese concepto nació de la necesidad de ofrecer una variante más versátil del Legacy, cuya carrocería familiar adoptó el apellido Outback y que se ha valido de su legendaria fiabilidad para ser un vehículo muy demandado por familias de todo el planeta para disfrutar de su tiempo de ocio.

Ahora la marca japonesa presenta la sexta generación haciendo hincapié en su carácter SUV, un atributo que se le queda pequeño vistas sus capacidades Offroad, que superan las del 99% de los SUV que pueblan las carreteras hoy en día, ya que Subaru se mantiene fiel a su tracción 4x4 Symmetrical AWD y a su motor bóxer y ha dotado al Outback de 21cm de altura libre al suelo y de mejores cotas camperas para que sus conductores puedan abandonar el asfalto con total garantía y enfrentarse a si a pistas de lo más ambiciosas.

El X-Mode tiene mucho que ver ya que garantiza la máxima tracción en las situaciones más comprometidas con sus dos modos de funcionamiento, el Snow Dirt y el Deep Snow Mud. Ambos programas modifican y adaptan tanto la entrega de par motor que llega a las ruedas como la gestión activa del control de tracción para optimizar el avance en las situaciones más complicadas de circulación. Además, activa el control de descensos de forma automática, como una funcionalidad añadida al programa de barro, cuando el coche detecta una pendiente pronunciada.

Su nueva imagen mucho más campera se acompaña de un crecimiento de 5cm de su longitud, lo que se traduce en un mejorado espacio interior, que ya era bueno. El maletero ofrece unos fantásticos 560 litros con las 5 plazas en uso, una medida que puede llegar a los 1.750 si abatimos la fila trasera. Todo ello es fruto del uso de la nueva plataforma global de Subaru por primera vez en el Outback, lo que permite hasta un 40% más de rigidez y un rodar con mejor calidad percibida al volante.

Mecánicamente la novedad llega de mano del nuevo motor bóxer de 2.5litros y 170CV que aumenta un 7% su par disponible para llegar a los 250Nm. Asociado al nuevo cambio automático de 8 velocidades, que a pesar de ser un CVT a mejorado su tacto con marchas simuladas, el conjunto se muestra un 12% más silencioso y sin ser un prodigio de fuerza ni de eficiencia permite un agradable uso familiar del Outback, sin duda un conjunto más pensado para los mercados de EE.UU y ultramar que tiene sus limitaciones en las reviradas carreteras de Europa.

Muy interesante para el Viejo Continente y especialmente para nuestro mercado es la versión que puede funcionar con GLP, gracias a lo cual consigue la etiqueta ECO de la DGT, añade un depósito tórico de 37kg de gas y permite al Outback ofrecer 1.200km de autonomía y una mayor eficiencia de uso, razón por la cual ha copado en España el 75% de las ventas en la generación saliente. Es una lástima que el plan Moves III solo contemple este combustible para los industriales a la hora de darle ayudas, pues es una solución que cuesta 2.000 euros y que tendría en este programa el respaldo perfecto.

Un punto en el que Subaru no escatima es en seguridad, y su sistema All Around Safety se apoya en la última versión del Eye Sight, la 4.0, para ofrecer 5 novedades y 2 funciones mejoradas en un conjunto de ayudas a la conducción que suman hasta una docena de asistentes. Ello permite al Outback obtener las cinco estrellas de seguridad en todas las pruebas que se realizan a nivel global, tanto en Europa, como en Estados Unidos y Japón.

El interior del Subaru Outback 2021 se presenta muy mejorado con la nueva pantalla de 11,6 pulgadas tipo smartphone que cuenta con conectividad total, y la calidad percibida es muy buena a pesar del elegante diseño nipón. Todo ello lo ofrece Subaru con dos acabados de lo más completos en equipamiento desde 39.500 ó 350 euros al mes, un coste muy racional que casa a la perfección con el concepto de vehículo y que supone de nuevo una de las compras más inteligentes de su segmento.

Nosotros ya hemos podido ponernos tras el volante del nuevo Outback en una primera toma de contacto en la que hemos combinado uso en carretera, autovía e incluso unos pinitos en el circuito de Motocross de Valdemorillo, en Madrid, y la satisfacción ha sido plena siempre y cuando no exijamos virguerías a nivel de comportamiento deportivo, pues el conjunto motor-cambio pide un uso comedido. El compromiso dinámico de chasis y suspensiones sí está perfectamente afinado.