Cuando en plena pandemia, en verano de 2020, Mitsubishi anunció que abandonaba el mercado europeo para centrarse en Asia muchos no entendimos la decisión. La marca japonesa llevaba 40 años de exitosa trayectoria en el Viejo Continente, y eran muchos los clientes que dejaban atrás. Hace un mes los incondicionales del Montero y el Outlander respiraron aliviados al conocer que, lejos de cumplir con ese programa, Mitsubishi, como parte de la Alianza, no solo ha decidido quedarse en Europa sino que fabricará dos nuevos modelos aquí, uno de ellos más que probablemente en nuestro país en alguna de las fábricas de Renault.

Esta decisión y la llegada de la versión híbrida enchufable del Eclipse Cross, su SUV compacto, supone algo así como el renacer de Mitsubishi a esta orilla del Atlántico. Si echamos la vista atrás, debemos recordar además que la firma de los diamantes fue pionera en este concepto de lanzar un SUV PHEV, ya que el Outlander lleva en venta desde 2013 y ha cosechado un enorme éxito comercial, con más de 300.000 unidades vendidas hasta 2020 y líder consecutivo de su segmento año tras año. Es por ello que el movimiento lógico con su hermano pequeño era lanzar una versión equivalente aprovechando todo el knowhow tecnológico, y de hecho se ha demorado más de la cuenta por los avatares estratégicos.

 

El Eclipse Cross PHEV, además de suponer la hibridación del modelo, aprovecha para presentar un lavado de cara y mejora en multitud de aspectos, ya que es 14cm más largo y por tanto mejora su habitabilidad, llegando a los 405 litros de maletero. Además su centro de gravedad está 3cm más bajo, lo que redunda en una mejor dinámica. Estéticamente es muy continuista, pero cambia ciertos detalles que le dotan de mucha modernidad. El Dynamic Shield de su frontal es más alto y robusto y detrás pierde la controvertida luneta partida que, si bien funcionaba estéticamente, penalizaba en usabilidad. El interior apenas cambia, tiene una nueva pantalla de 8 pulgadas.

Mecánicamente recurre a la misma solución vista en el Outlander pero mejorada, siendo la base un motor térmico de 2,4 litros y 98 CV que se asocia con dos motores eléctricos (uno en cada eje) que le confieren la condición por tanto de tracción total, que Mitsubishi sigue llamando S-AWC en conjunción con los sistemas de seguridad aunque nada tenga que ver con su pasado offroad. La potencia combinada asciende a 188CV y la energía eléctrica viene de una batería de iones de litio de 13,8 kWh de capacidad. 

El conductor puede elegir entre cinco modos de conducción (Eco, Normal, Snow, Gravel o Tarmac) y el Eclipse Cross permite circular en modo híbrido, eléctrico o térmico si opta por guardar la carga (Save) o por aprovechar el motor de gasolina para cargar la batería por medio del generador (Charge.) La batería homologa 45 km de autonomía (55 km en ciudad en ciclo WLTP) y sus tiempos de recarga van desde los 25 minutos en uno rápido a 6h en un enchufe doméstico. 

Una vez en marcha la suavidad es la nota dominante, ya que los tres motores alternan su funcionamiento en total armonía gracias a su semejanza de potencia. Eso sí, el Eclipse Cross se acerca a las dos toneladas de peso, así que una vez se agota la batería el motor térmico es voluntarioso pero se ve limitado. El filtrado de las suspensiones es muy bueno, y la dirección resulta muy cómoda en ciudad aunque poco comunicativa en carretera. El enfoque urbano prima claramente, y con las levas que encontramos tras el volante podemos llegar a practicar la conducción one pedal si optamos por el nivel de frenada regenerativa más intensa.

Disponible en tres acabados de completo equipamiento en el que las llantas de 18 pulgadas, la pantalla de 8", el S-AWC o los asientos calefactables ya son de serie en el más accesible, el precio de partida con todos los descuentos de la marca y las ayudas del plan Moves III se encuentra en los 28.000 euros. Entre sus rivales más directos están los Jeep Compass 4xe o el Suzuki Across.