Estas son las noticias que te muestran que el tiempo pasa. 
Se van yendo poco a poco los ídolos de la cultura pop a la que uno, lo quiera o no, pertenece. 
Los mitos pueden ser eternos pero los hombres no, aunque lo parezcan.
Casi se ha ido con las botas puestas. Mal tenía que estar cuando se había anunciado que no estaría en el arranque de la gira suspendida por la pandemia hace un año. Después se supo que había sido operado de urgencia, sus compañeros eran optimistas y el propio Watts estaba dispuesto a volver a la gira.
Yo he visto a los Stones en directo, porque al mítico grupo además de oírlo hay que verlo.
A quienes no les gusten, que son legión -algunos amigos se tiran de los pelos por aquello de sus satánicamente majestades y el disco que hay que oír al revés (solo si lo tienes en vinilo claro)-, solo anotar que han sido y son un ejemplo, porque frisando los 80 años aún tienen energía para hacer, porque les gusta, porque es su vida, una de sus grandes giras.
¿Cuántos años suman los Rolling en el escenario? Es una pregunta chascarrillo habitual desde hace tiempo.
Ha muerto Charlie Watts, el baterista se dice ahora, el batería mítico de los Rolling Stone. Base del trío que formaba con Richards y Jagger, el núcleo permanente de la banda.
En esas clasificaciones que andan por ahí aparece como uno de los mejores bateristas de la historia, para algunos el mejor.
Watts era en realidad un músico apasionado por el jazz que formó parte de la banda de rock más famosa del mundo, y musicalmente no es algo superfluo. Un tipo extraño dentro del marco de los excesos y escándalos habituales y que han formado parte de los excesos de los Stones. Pero, ¡qué bien no sonaba Watts en Lady Jane!
Hombre de un solo amor, que rechazaba los habituales ofrecimientos de las fans, siempre elegante en el sentido británico del término, recluido en su rancho de un pueblo de los EEUU, criador de caballos, era un tipo raro y sonriente. Solo tuvo una crisis con el alcohol y las drogas que pudo superar.
Watts no sólo era el baterista, el músico por muchos menos apreciado de una banda, el del fondo del escenario. Watts fue el diseñador de parte de la imagen de los Stones desde las carátulas de los discos que él mismo diseñaba (era un artista gráfico) a los impresionantes escenarios de las apabullantes giras en las últimas décadas.
Él era en el escenario el hombre clásico de los Stones frente a los excesos epilépticos de Jagger o el estilo de Richards.
Cómo los viejos rockeros nunca mueren no se dejó amilanar y pensaba volver al escenario, pero... Cuando enfermó de cáncer hace 18 años (no había conseguido dejar el tabaco) al terminar el tratamiento se puso ante su batería para grabar el nuevo disco de los Stones.
Con la muerte de Watts probablemente estemos ante el canto del cisne del grupo porque es difícil sustituir al mito. Pero los Stones mueren pero no se rinden.
A este paso la mejor banda del mundo va a estar en el cielo que no en el infierno, porque los ángeles no se habrán resistido a la hora de elevar a su satánica majestad hasta las alturas a los sones de Satisfaction.