El policreativo músico y productor discográfico madrileño inicia etapa vital, y vuelve a la carga, si es que nunca dejo de crear, con frescos y nuevos tracks,, dentro de un currado y prometedor trabajo que viene, caliente, a final de mes con “Bajo la luna”, como anticipo estrella.

Un sencillo, brillante, seductor, sin cráter, de su casa Piratrip, que destila airoso pop,  como su personalidad, para ponernos a tono, sacar una sonrisa y dejarnos llevar, tras estos tiempos recios. Que no hace más que agrandar la estela de talento de este inusual artista, enamorado del Arte,  que convierte en acierto casi todo lo que se propone, desde que a los 19 años diera con su peculiar forma de entender todo lo que le rodea y canalizarlo a través de lo que mejor sabe hacer: la música, entre otras cosas.  Peculiar Dj en diversas discotecas locales que pronto se quedarían pequeñas para participar, cual zancada de Gulliver,  en grandes eventos musicales a lo largo del país, Fanatik, Raza o el Sünder Club.  El eterno despacio, pero sin pausa. Un suma y sigue, muy prometedor.

16 cortes niquelados, como hechos en la mejor sastrería a medida,  bajo estilos muy diferentes,  que irán paulatinamente sonando en el tiempo para no perder  ni un ápice de chance, porque lo bueno ya se sabe, en pequeñas dosis.  Lo mucho cansa y lo poco, agrada, como es su caso. Hasta completar la cara A de este ansiado álbum lunar, mezcla de dispares registros como su maleta: clásico rock and roll, pegadizo reggeton, beats de hip-hop, potente house, la siempre hipnótica dance electrónica, edm, o tímidas caricias al dance hall junto a numerosas y sorprendentes colaboraciones, distribuido por Awal,  de Sony Music.

Un recorrido impecable que ya se apreció algo, cara b disponible, en el bautismo del primer álbum “Whatever B-Sides”, en plena pandemia,   o éxitos como “Thunders”, “Get Ready for the Drop”  en 2014, “Sacrifice” o “Summertime”  feat. Anthony Carey y remix de “Blow” allá por 2018 junto a Kabiria. Y cuenta con numerosas reproducciones en playlist relevantes como Spotify, con más de un millón de escuchas, ahí es nada. El aperitivo perfecto a la espera del gran plato que saciara las inquietudes de un público cada vez más nutrido y exigente, con este nuevo y esperado trabajo, sugerente.

Mahema viaja, de nuevo,  a la velocidad del sonido,  y se posa, sin miedo, cual astronauta entrenado,  sobre la superficie, no oculta, de un planeta aún por descubrir, lleno de luz y ritmo.  Podíamos repetir ese  famoso eslogan del 69, en la misión americana del Apolo XI “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”, por el legado creativo, sin duda, que deja su trayectoria ascendente.

Por César Serna