P-Estás acostumbrado a realizar magistrales conciertos ante grandes multitudes siendo esta una de las esencias del artista. Sin esta posibilidad ¿cómo estás llevando esta pandemia que nos asedia? ¿Sientes que te falta algo?

AC: Llevo bien la pandemia que nos asedia, pero advierto que el trompo podría costarnos en consecuencias.

¡No siento las piernas! Soy apenas un músico esperando una gira que pasa por Berlín y Amsterdam.

No sé si soy artista más allá del rotulo de artista musical como parte de un gremio. Cualquiera que llamen artista mil veces termina creyéndolo.

Personalmente he mejorado en este año casi y medio. Una gira de conciertos es exigente y responsable, esta clase de vacaciones forzadas no me disgusta.

 

P-Desde muchos ámbitos se ha acusado a la cultura de ser la causante de muchos de los infectados por el covid. ¿Crees que la cultura puede ser una medicina para las personas que lo están pasando mal, por encima de un problema para la sanidad?

AC: Las hordas celulares son cómplices de la eutanasia de la cultura en tanto son funcionales a un auge desatado de las telecomunicaciones digitales estallando, las cavernas millenial viven engrapadas a una mamadera de cliché y slogan.

Como dice el tango … Un país que vive gris tras el alcohol y los iPhone.

La nueva cultura es la sumisión comprada como rebeldía de mamertos. La salud es otra cosa, es inevitable perderla algún día, memento mori.

 

P- ¿Te atreverías a hacer un concierto como Raphael dio ante miles de personas? ¿Hubieras ido como público? ¿Qué opinión te merece dicha valentía?

AC: Raphael es muy valiente pero no tanto como para vivir sin cantar, es un artista hasta los huesos.

Yo no me atrevo a dar conciertos para miles de personas y sin embargo los hago, no tenemos la madera de Raphael, pero intentamos no naufragar en los compromisos que propone cada temporada

 

P- ¿De dónde saca la inspiración y creatividad Andrés Calamaro para poder ser capaz de escribir la cantidad tan elevada de canciones que tiene registradas?

AC: No se sabe ni me consta que sea solamente inspiración creativa.

En algunos casos es una condición plural, lo mismo pensar, conversar, escribir o tocar el piano. Como la paciencia de los pescadores.

He escrito mucho y a veces bien, me amas o me dejas.

P-En tu último sencillo publicado “Bohemio” realizas una espectacular colaboración con Julio Iglesias, un artista aparentemente muy distante de tu estilo y música. ¿Qué te une a Julio y cómo lo definirías?

AC: Julio Iglesias es inalcanzable pero no es distante, ha acompañado a generaciones, ha traducido los sentimientos de su pueblo, les ha alumbrado en el camino al amor y la muerte.

Un país que olvida la grandeza de sus artistas puede morir ahogado propio vómito como Jimi Hendrix.

 

P-Recientemente has participado en un documental de 3 capítulos de A3 Premium dedicado a la exitosa vida de Julio Iglesias, donde muestras tu sorpresa de que sea su propio país España el que no le haya descubierto en todo su esplendor. ¿Por qué piensas esto?

AC: España no sabe tratar a sus artistas, pero adora subyugada a los funcionarios de gobierno, tampoco es una cuestión excluyente de España, el rencor anida en las personas y destilarlo por teléfono es una expresión así cabal como equivocada.

 

P-Luego de cantar a dueto con Julio Iglesias, ¿cuál sería tu próximo sueño por realizar?

AC: Soy prudente con los sueños porque, una vez hechos realidad, superan el estadio onírico y hay que hacerse cargo de lo que hemos soñado.

La mayoría de las personas sueñan con pagar la renta y llevar comida caliente a sus hijos, mientras una enorme minoría sueña con comprar un nuevo modelo de celular.

Reloj no marques las horas!

P-¿Cuáles son tus próximos proyectos artísticos?

AC: Maniobramos con varios proyectos al mismo tiempo. Happening experimentales con 404, un libro de versos criollos, un libro para dirigir cine, cincuenta discos posibles y la lista de la compra.

El proyecto -que se antoja posible por inconcluso- es volver a las giras previos ensayos buenos.

P- ¿Cuánto tiempo tardas en producir un disco? ¿Cómo es el proceso de formación de un disco para ti? ¿Eres perfeccionista o conformista?

AC: Hay cincuenta formas posibles para grabar un disco, es como el Kamasutra. Se puede grabar en casa con un vetusto grabador a cassette o embarcarse en una producción más completa.

Depende si usamos partituras o la partitura del aire.

Un disco que involucra trabajo previo de ensayos y arreglos, con maquetas bien presentadas y grabación tradicional, podría consistir en una gestación de nueve meses.

P- ¿Te puedes ver cuando seas más mayorcito cantando o tienes otros planes alejados de los focos de la música?

AC: Los músicos y cantantes no tenemos plan B … Alejarse de los focos es buena idea, alejarse de la música profesional tampoco está mal como teoría. Peor es trabajar.

P- ¿Tiene futuro el rock? ¿Crees que la nueva juventud musical apuesta por ella? 

AC: El Rock sobrevive a todo, ahora mismo hay miles de chicos ensayando para sonar como Ramones o practicando horas con un instrumento para tocar como Eddie Van Halen.

Hemos visto al rock resistir las dictaduras militares y Las Malvinas, acosados por la policía, la opinión pública y la internacional moralista.

Un enemigo del rock es su propio cliché, el estereotipo como auto flagelo, convertirse en una caricatura de nostalgia gris.

P- ¿Te verías como coach en un programa como La voz?

AC: No tiene sentido participar en programas de TV que apenas si miro, a menos que me mareen con obscenas sumas de dinero que jamás me han ofrecido.

Todos tenemos un precio, pero el mío lo desconozco.

P- ¿Qué canción te hubiera encantado haber escrito?

AC: My Funny Valentine.

P- ¿Cómo se define Andrés Calamaro así mismo?

AC: Una persona bastante normal con gustos sencillos que va por la vida pisando charcos.

P-Tres sueños que te gustaría cumplir antes de tu partida

AC: Ver a Morante indultando un toro en Las Ventas. Tres veces.

 

 

Entrevista realizada por José Ángel Sánchez para el Correo de España.