Procedente de París llegó a Córdoba hace 28 años, para participar en un concierto contra la xenofobia y el racismo. Y el amor lo encadenó a la Ciudad que fue Luz de Occidente, en la rueda de prensa conoció a la que hoy es la madre de sus dos hijos.
 
Nació en Toliara, Madagascar, en 1960.
Su vida siempre estuvo inmersa en ritmos y melodías. Tiene una licenciatura en Filología Inglesa, aunque al final encaminó su vida hacia su gran pasión: la música.
Se llama Randrianantoandro Clement -Kilema-. Y es uno de los más destacados embajadores culturales de Madagascar.
 
Para ir haciendo camino artístico cantaba a la vez que estudiaba, por ejemplo fue el vocalista del grupo: Cadence bleue".
En Córdoba es un artista reconocido, le ayuda el que lleve siempre la sonrisa puesta.
 
Cree firmemente que la música puede contribuir a mejorar la sociedad. Con ella ha recorrido el mundo entero: Japón, Francia, Australia, Cerdeña, Alemania, Suiza, Nueva Zelanda, Taiwán, Portugal, etc.  
Muchas de sus canciones denuncian la situación de desigualdad de su país y de otros lugares.
Sus composiciones al igual que él hablan el idioma de la paz, el respeto, la unidad, la libertad, el amor...
Su familia es numerosa y muy musical.
 
Para él la música no tiene frontera ni lenguaje, también hay que educar en la música, porque es cultura.
Y está muy orgulloso de sus conciertos didácticos para niños, que organiza en los colegios, y también en universidades, ya ha realizado más de 150. Este proyecto lo comenzó en el año 2009 en Noruega y Suecia, está muy implicado en la educación.
 
Ha elaborado y dirige un programa de actividades, basado en la solidaridad, y el apoyo a los desfavorecidos, al servicio de los excluidos.
En su música y en su persona están presentes el arte, la cultura y la esencia de su país, mostrando la realidad existente, paz entre culturas, sus raíces, sonidos puros, creatividad. Es su seña de identidad.
La música como columna central para ilustrar un mundo mejor, más tolerante y sin abusos de ningún tipo.
 
La música tiene su propio dialecto que nos hace madurar y nos une, en ella nos reconocemos y encontramos. Es una invitación al conocimiento.
 
Ha formado parte de uno de los grupos más relevantes de Madagascar: Justin Vali Trío. Posteriormente grabó: Ka Malisa, con sus propios músicos parisinos.
En 1999 consolidó su primer trabajo en solitario, lo que le supuso participar en una de las giras Real World & Womad organizadas por Peter Gabriel.
En 2005 sacó el disco: Lavi-Tany, que grabó en España.
En 2008 y editado en Holanda lanzó al mercado: Mena.
En 2020: Ampy zay.
 
Con el tiempo va depurando sus creaciones.
Ahora tiene su propio cuarteto. Al frente de la percusión está Manuel Luque. El baile, los coros e instrumentos tradicionales de su país los lleva a cabo, Nesta, su hermano mayor.
Al bajo está: Pedro Delgado. El primer músico de Córdoba al que conocío con 19 años. Entre ellos existe una entrañable relación, Kilema le llama cariñosamente: mi hermano blanco, afirma que es un magnífico profesional, y que sin él el grupo no funciona.
 
A través de la música muestra la parte más humana y el compromiso social.
 
Su estudio parece un museo, multitud de instrumentos de cuerda tradicionales llegados de cualquier rincón del globo terráqueo, y que domina perfectamente: la valina, el kabosy (guitarra pequeña que se usa en el pastoreo de cebúes), el katsá, el marovany (tabla acústica, de sonido parecido al arpa).
 
"La música no está en las notas sino en los silencios entre ellas". (Wolfgang Amadeus Mozart).