En el anterior artículo dedicado al pionero del metal en español, Ricardo Iorio, bosquejamos la historia de este género a nivel global, y en Iberoamérica en particular. Hoy trataremos la etapa de mayor creatividad del artista argentino.

Retomando lo último tratado en el anterior artículo, la primera banda de Ricardo Iorio, V8, a pesar de no haber logrado el éxito comercial (de hecho, Ricardo Iorio siempre se ha mantenido —y continua en la misma condición— como un artista independiente), ha allanado el terreno a la aparición de todas las posteriores bandas de la América hispanohablante.

El conjunto se desintegraría en 1987, emprendiendo cada uno de los antiguos integrantes nuevos proyectos por separado. Tal como referimos en el primer artículo, el batería, Gustavo Rowek, formaría uno de los mejores grupos de heavy metal en castellano, la banda de metal neoclásico Rata Blanca (caso de que les guste este subgénero, es de escucha obligada su obra cumbre Magos, espadas y rosas, del año 1990).

Ricardo Iorio, por su parte, y empujado por sus inquietudes artísticas inclinadas hacia la corriente en auge en ese momento, el trash metal (recuerden que en el 1988, aparte de la mayoría de los grandes discos del mejor grupo de heavy metal de la historia, Metallica, también se habían publicado los álbumes más importantes del resto de los grandes del trash, Slayer, Megadeth y Anthrax), fundaría la que será la banda más grande del heavy metal en español, Hermética.  

Si V8 era el primer conjunto hispanohablante verdaderamente heavy metal, Hermética fue el primer grupo metalero iberoamericano cuya calidad musical era equiparable a la de los grandes artistas de esta corriente del rock, además de incorporar, por primera vez en un grupo de heavy en castellano, el sonido de los más arriba citados artistas de trash metal.

A diferencia de V8, en que en la composición de los temas participaban los cuatro integrantes del grupo, en Hermética, la práctica totalidad de las canciones —también las letras— eran obra de Ricardo Iorio.

En lo que respecta a las letras, Ricardo Iorio (también con Hermética) había alcanzado una profundidad inaudita en el género, que lo convierte en uno de los mejores letristas del heavy metal, no sólo de Iberoamérica, sino a nivel global.

La temática de las canciones de Iorio no responde al estereotipo del heavy metal (guerra, destrucción, amor, leyendas medievales, satanismo…) sino que trata aspectos como la condición humana (en el tercer tema de su álbum y obra cumbre Ácido argentino (1991), Memoria de siglos), o la vida de los sectores obreros de la sociedad (Gil trabajador, Del camionero…). Un ejemplo de la profundidad poética del artista argentino se haya en el precitado tema Memoria de siglos, que versa sobre la tendencia del ser humano a responsabilizar a los demás de lo que no es sino su responsabilidad. Esta canción también constituye una crítica a la democracia, y a la justificación con la última de medidas autoritarias, e incluso totalitarias (que, por cierto, es una característica esencial a la democracia —al menos en sus modelos actuales—, la cual no es más que una forma de autoritarismo con elementos absolutistas, en que, en vez de detentarse el poder por un monarca o un dictador, es ejercido por los representantes de una minoría, los cuales, mediante mandatos positivistas —las mal llamadas “leyes”,  contrarias al derecho natural — , pueden imponer al conjunto de la sociedad cualquier medida que les plazca).

El tema Memoria de siglos se incluiría en la que es la obra cumbre del heavy metal en español, el anteriormente citado álbum Memoria de siglos (1991), el disco más influyente del metal en español. El año de publicación de Ácido Argentino fue también el de la publicación de la obra capital del género, el Black Album de Metallica, y también el de Arise, uno de los grandes discos de la banda latina más exitosa a nivel internacional, el grupo brasileño Sepultura (éxito para el que también cabe considerar la influencia de Brasil a nivel internacional, consecuencia del peso de su economía, además de la inmediatez de la conexión entre el país y Europa y EEUU).

Hermética se disolvería en 1994 a causa de las diferencias entre Iorio y el cantante del grupo, Claudio O’Connor, tras dejar un legado indeleble en la música metal latina.

Entre 1994 y 2016, Ricardo Iorio lideraría —del que, aparte de compositor y letrista principal, será también cantante, por primera vez en su trayectoria musical— Almafuerte, la cuarta banda más grande del metal en español después de V8, Hermética y Rata Blanca. Con Almafuerte, aparte del trash, Iorio volvería al metal clásico y speed metal de V8, esta vez con una producción considerablemente mejor que en sus anteriores proyectos (de nuevo una producción sutil, sin demasiados efectos; recuerden que se trata nuevamente de música independiente, tal como adelantamos). En su etapa con Almafuerte Ricardo Iorio haría sus primeras incursiones en el tango y el folk argentino (este último constituye un género muy desarrollado en Argentina, y del que han surgido artistas como León Gieco, o uno de los mejores productores del mundo, además de compositor y arreglista —ganador de dos Oscar— Gustavo Santaolalla). Cabe subrayar que Iorio ha evitado en todo momento las fusiones entre estos géneros y el metal, revelandose su talento en géneros tan dispares (de hecho, Iorio publicaría paralelamente dos grandes discos en estos géneros: por un lado, en el 1997 publicaría Peso Argento, un disco de heavy metal que incorpora varios temas de folk; casi dos décadas más tarde, se publicará Tangos y milongas, un álbum exclusivamente tanguero y obra maestra del género).

Ácido Argentino, de Hermética, completo en Spotify:

https://open.spotify.com/album/33XPcITW6McI85shkX51RP

En vivo obras, de Almafuerte, completo en Spotify:

https://open.spotify.com/playlist/4LP5AKXZvRxKi2SzHcNtSL

Tangos y milongas, de Ricardo Iorio, completo en Spotify:

https://open.spotify.com/album/4mjE3xRjRvGQ51mwNHzD8O