La década de los 1980 ha sido elevada en ocasiones a la categoría "de culto", sobretodo a lo largo de los primeros lustros de este milenio. Ello es debido fundamentalmente a los nostálgicos — adolescentes o veinteañeros a la sazón — de la misma y a la transmisión de la producción artística de aquel decenio a sus descendientes nacidos en la subsiguiente década.

Aunque sea una evidencia, los 80 en nada superan cualquier otra época sea cual sea el campo que analicemos, si bien es cierto que en lo referente a la música, y más allá de grandes artistas del pop como Michael Jackson, Prince y Madonna, los 80 son años (eludiendo la música cursi representada por el heavy con sintetizadores y peinados de señora, el tecno, o aquella atrocidad cultural llamada "eurodance") en que los principales géneros de la música contemporánea experimentaron un gran desarrollo. De suerte que nos encontramos ante el surgimiento de la primera ola del hip-hip (Public Enemy, Beastie Boys...), los años dorados del pop y la música electrónica británicos (The Smiths, y New Order y Primal Scream), la proliferación del post-punk (The Cure) el nacimiento del post-rock (Talk-Talk) y sobretodo ante el florecimiento del rock alternativo con REM, Pixies, o con grupos de Madchester como The Stone Roses o Happy Mondays, siendo estos grupos los que cerrarían definitivamente —por lo que a sonido y estética se refiere — el decenio.

Los años 80 son fundamentales también para la música en español, dado que, mientras que en España se había asistido a la aparición del movimiento conocido como Movida Madrileña, a cuyos artistas les costaba sobremanera abandonar la década anterior y adaptarse a las tendencias que les llegaban, en Argentina, por el contrario, y en los últimos años de la dictadura, tendría lugar la gran transformación de la música en castellano, que a partir de ese momento estará al día de todas las innovaciones de la industria musical producidas en los países donde se habla la lengua de Shakespeare. Si bien es cierto que ya antes muchos músicos incluso se habían adelantado a los británicos (valga de ejemplo el caso de Spinetta y Led Zeppelin y Black Sabbath), en los 80 toda la escena musical rioplatense estaría completamente sincronizada con sus coetáneos anglosajones, además de ser Argentina el país en que se han producido (y se siguen produciendo) todas las innovaciones en la música en castellano.

Este profunda transformación vendría de la mano de uno de los más grandes artistas de la música contemporánea universal, Charly García, quien a principios de los 80 se encontraba en plena transición artística, que le llevaría a abandonar el rock progresivo y sinfónico británicos característicos de la superbanda Serú Giran, de la que era el líder, para pasar a un rock mayormente estadounidense, minimalista, muy clásico, con fuerte influencia de otros géneros negros como el R&B, el soul o el funk, y, por tanto, muy bailable.

De suerte que estamos en el 1982, a dos meses del lanzamiento Thriller de Michael Jackson, y poco después de componer el artista porteño la banda sonora de Pubis Angelical, año en que se lanzaría una de las obras capitales de la música en castellano, Yendo de la Cama al Living, el álbum debut en solitario de Charly García. En este disco, en que contará con compañeros de Serú Girán como Pedro Aznar, y otras leyendas de la música en español y de la música universal como Luis Alberto Spinetta, el artista más grande de la música en castellano junto a Charly García, o Leon Gieco, uno de los íconos del folk latino.

Yendo de la Cama al Living es, ante todo, como todo gran disco, un álbum compuesto casi íntegramente por obras maestras, tanto en lo referente a las composiciones como a las letras. Y dado que constituye, como ya se ha referido, un álbum de transición, su escucha revela el abandono del rock progresivo, que todavía prima en el disco, y la adaptación de un rock norteamericano genuino influenciado por otros géneros de música negra.

En cuanto a las composiciones, cabe resaltar su palpable complejidad, en las cuales no cabe buscar deficiencias en los aspectos puramente musicales, y fuera de los factores superficiales como podría ser la producción —cuestión completamente subsanada en su subsiguiente álbum y obra capital de la música en castellano Clics Modernos — , o los instrumentos con que se ejecutan. Si bien se percibe un abuso de los sintetizadores y la caja de ritmos, la totalidad de canciones son totalmente vigentes en la actualidad cuando son interpretadas en vivo, y con las posibilidades técnicas actuales.

Otra de las características que convierte a Charly García en un artista total es el alto valor literario de sus canciones que lo eleva a la categoría de poeta. Un buen ejemplo de la maestría poética de Charly García es la canción Inconsciente Colectivo, que probablemente incorpora una de las mejores letras de la historia de la música universal, y que merece ser considerada el gran himno de la libertad —de la libertad interior, pero también de la libertad política, y, por tanto, a materializar—.

Yendo de la Cama al Living es una obra de escucha obligada para todo aficionado a la música, tanto por la calidad de sus temas como por su significación para la historia de la música en castellano, constituyendo este disco la homologación definitiva de la música en español a la producida en territorios anglosajones por lo que a técnica y tendencias se refiere. El álbum también es el primero en adaptar la música negra al pop latino, introduciendo al mundo hispanohablante el pop de artistas coetáneos de Charly García, como los ya mentados Michael Jackson o Prince, siendo el músico bonaerense claramente más innovador, y muy superior a los precitados artistas estadounidenses, tanto en la composición como en la redacción de las letras.