No es fácil encontrar un música de primera clase prácticamente desconocida, por eso, cuando se la encuentra, hay que darla a conocer. Compartir dicen ahora. En este caso se trata tanto de una música como de un músico ampliamente desconocidos: Rued Langgaard. Empecemos por el músico, se trata de un danés que vivió en la primera mitad del s. XX y que compone una música que va del postromanticismo a la música moderna, aunque sin llegar a las estridencias infumables de otros. Para hacer boca, aquí va la obertura de Anticristo, de la que se habla abajo:

De la biografía que podemos leer en la wiki se concluye que fue arrinconado por no hacerse valer en el ambiente canallesco del mundo artístico, lleno de primadonas de ambos sexos. Así, aunque estrenó obras en su juventud, incluso en la Filarmónica de Berlín, se le negaron puestos y honores en su país y se tuvo que ganar el pan como organista en iglesias. Solo a los 40 años tuvo un puesto fijo. Pero a pesar del ninguneo, y afortunadamente para nosotros, Langgaard, inasequible al desaliento, compuso bastante música, aunque con un parón creativo en los años 30. El catálogo de sus obras incluye 16 sinfonías y otras obras para orquesta, cuartetos de cuerda y otra música de cámara y una ópera. No está mal, y mucho mejor estaría si hubiera tenido la motivación de un público que esperara con expectación el estreno de sus composiciones durante su vida.

En You Tube, Idagio y Spotify hay mucha música de este compositor, que actualmente tiene incluso su festival. Vamos con una selección. Usando Google (excepcionalmente, solo porque es el buscador de referencia, para ver las otras más populares), y escribiendo su nombre, vemos que las sugerencias incluyen Música de las Esferas y Anticristo.

Música de las esferas es una obra orquestal, con voz en algunas partes, de música moderna. No es una música melódica, pero capta la atención por su carácter espacial. Se llama música espacial la que usa la localización específica del instrumento que produce el sonido para crear un efecto de espacio. Además, curiosamente, la música espacial parece como compuesta para las bandas sonoras de las películas de viajes batallas espaciales. En todo caso, la obra está compuesta en 1916-18 y fue redescubierta en los años 60, reactivando el interés en el autor. Se puede oír aquí: 

Por cierto, la expresión música de las esferas se refiere al sonido que harían las esferas de éter en que están montados los planetas al moverse, según Pitágoras. Ese sonido no se percibiría porque es continuo y nos hemos acostumbrado porque estamos inmersos en él.

Anticristo es una ópera compuesta después, en 1923, que sin embargo pertenece musicalmente al postromanticismo. No se estrenó en vida del autor y no fue grabada hasta los años 80. Trata de las andanzas del Anticristo en la Tierra. Dramáticamente no resulta muy interesante, al menos vista esta puesta en escena con un tétrico ambiente protestante de finales del s XIX.

La obertura, actuada en esa grabación como es actualmente habitual, es suficiente para caracterizar la música de la obra: orquestación post wagneriana. Strauss o Scriabin le darían una nota muy alta. Es una lástima que esa grabación no tenga subtítulos, pero como desde el punto de vista dramático no hay una verdadera trama, tampoco importa mucho. Por cierto, la ópera se está representando actualmente en la ópera de Berlín, nada menos. Aquí está el teaser

Sí; muy desagradable, para salir corriendo. Así no se puede disfrutar de la música. Ver quién es el

La siguiente obra sugerida por Google, indicador de popularidad, es su sinfonía 6, El cielo desgarrado, en un solo movimiento que consiste en variaciones del tema inicial del Anticristo, de hecho está muy relacionada con la ópera y tiene también un carácter religioso, reforzado con el sonido de campanas y órganos del final. Se puede escuchar aquí: 

Para acabar, por si acaso, porque una mayor parte del público espera de la música clásica, melodías acariciantes y cantables, tenemos este cuarteto, de un estilo entre clásico y romántico, Juegos del jardín de rosas. El título, muy cursi, se refiere solo al nombre de una casa donde se alojó durante unas vacaciones. Aquí está la música: Rued Langgaard - Rosengaardsspil (Rose Garden Play) (1918)