El análisis de la obra de Fito Páez conduce a la conclusión de que se trata de
uno de los mejores compositores y poetas de la música contemporánea en español,
y de la música pop universal. Al examinar las letras y composiciones del músico
rosarino podemos advertir la búsqueda, constante a lo largo de toda su carrera, de
un sonido clásico del rock y pop estadounidenses (con el innegable influjo del
rythm and blues, el funk y el soul), si bien nos podemos encontrar con influencias
del tango o el rock duro, además de la exploración de los sonidos del resto de
América Latina.

Quien haya repasado la obra del músico argentino sabe que los discos de Fito
Páez, de composiciones de una gran complejidad, y con unas letras de una
profundidad a que se puede equiparar la de contados ejemplos de artistas de la
música mundial, están elaboradas para que no puedan ponerse ni pasar de moda.
Y si en el caso de otro gran representante de la música negra, Steavie Wonder,
se ha propuesto una época clásica que abarca los ampliamente aceptados como sus
mejores discos, no es posible percatarse de notables bajadas en lo referente a la
calidad musical y literaria en la obra de Fito Páez, salvo, tal vez, en los álbumes
que siguieron a Yo te amo (2014), tratándose realmente de un caso único en la
música pop mundial. Su último álbum, La conquista del espacio (2020), prueba lo
expuesto en las líneas anteriores.

El sonido del disco, clásico, como el de sus precedentes, integrará además el de
buena parte de las influencias rockeras de ambos lados del Atlántico de Fito Páez
en sus inicios como músico. De modo que nos podemos encontrar a los Beatles o
el rock duro de finales de los 80 de inspiración británica, siendo nuevamente
predominante el pop y el funk.

Para este álbum se ha contado con invitados como Lali Espósito (ganadora del
Permio Gardel 2019 en la categoría de portada con el magnífico disco Brava),
María Campos (artista que trataremos en próximos artículos), Juanes, o Hernán
Coronel de Mala Fama. En cuanto a los músicos, se ha contado, entre otros, con el
baterista de Paul McCartney, Abraham Laboriel.

Las letras de las canciones no llegan al nivel de profundidad palpable en
algunas algunas de las obras cumbre de Páez como el monumental El amor
después del amor (1992), Circo Beat (1992) Naturaleza Sangre (2003), o El
mundo cabe en una canción (2006), haciéndose hueco, y como ha ocurrido en La
ciudad liberada (2017), la reivindicación social y política, y en temas como
Gente en la calle, o en Ey, You! (que incorpora la cumbia, por primera vez, a la
obra del músico), la colaboración con Hernán Coronel. No obstante, en el resto de
canciones se percibe la conservación de la prodigiosa capacidad de su autor de
expresar lo que se quiere transmitir de forma concisa, sin recurrir a un
barroquismo ramplón que sirva de envoltura de unas líneas vacías de contenido.

El álbum completo en Spotify:

https://open.spotify.com/album/0hUTkPlrlHbLkrKB8JLTXQ?si=-
hpPTFNdRVyjCxEXhxp6XQ