La llegada a este perrísimo mundo de su hija María, 1994, supuso para Enrique Urquijo un irreversible hálito de esperanza, y una razón de suficiente y macizo peso para intentar cambiar su estilo de vida y superar las viejas adicciones. Esta canción que le dedicó (y que fue incluida en el estupendo recopilatorio La historia de Los Secretos y publicada, posteriormente, como single en 1996) ilustra perfectamente que en la relación paterno-filial, Enrique buscaba sobre todo protección y amparo y una poderosa referencia a la que poder agarrarse, en las noches más frías, fuerte, muy fuerte, encontrándose lejos de él ofrecer eso mismo que reclamaba, quizá rogaba, tal y como se podría esperar de un padre hacia su hija.

 

He muerto y he resucitado

Un año después, posiblemente una de las mejores canciones de la música española de todos los tiempos. Popera y más allá. Pero a tu lado. Un tema transido por la necesidad de genuina resurrección cuando el caliginoso mundo de las drogas, legales e ilegales, había vampirizado, casi noqueado, a Enrique, quien no obstante luchaba, denodado, quiero y no puedo, por salir, según manifiestan de forma insuperable sus estrofas: "...que hoy he soñado / en otra vida, / en otro mundo, / pero a tu lado". Dedicada a su María, la canción se abre con inolvidable confesión, casi oración, prez pues: "He muerto y he resucitado. / Con mis cenizas un árbol he plantado./ Su fruto ha dado / y desde hoy algo ha empezado".

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