Georgi Boyadzhiev es un apasionado de la Historia y un gran amante de la música y de la cultura española. También le interesa mucho la gran labor económica y social de Franco. Le damos la bienvenida y esperemos que sus artículos puedan enriquecer la sección de música y de cultura.

Háblenos un poco de usted, de su formación e inquietudes.

Soy Georgi Boyadzhiev, búlgaro, nacido en la ciudad de Plovdiv, el 3 de marzo de 1996. Residente en España desde 2006 (concretamente en la Provincia de Tarragona), y estudiante de Historia (a un curso de terminar el grado) en la Universidad Rovira i Virgili. Una carrera que, como repito siempre, es un gran privilegio que me ha otorgado la sociedad, gracias a la cual y a mi familia he podido acceder. Una de mis principales preocupaciones es tratar de ampliar las competencias adquiridas, con conocimientos que puedan coadyuvar a reforzar lo aprendido en el grado, entre los que se encuentra la aproximación a la teoría económica.

¿Por qué decide colaborar en los medios de comunicación?

Siempre he considerado esencial el papel que desempeñan los medios de comunicación — siempre y cuando sea en un entorno de pluralidad— de ámbito capaz de contrarrestar la manipulación y la demagogia del gobierno y de los políticos en general, pero también de los medios vinculados a la política, y dependientes del sistema socialista (imperante en todo el mundo, y, en el caso de occidente, con sede en Washington, y sí, un país en que se regula el precio más importante del mercado, que son los tipos de interés, por un organismo público como la Reserva Federal, es, en efecto, un estado socialista, o de economía mixta). A parte de esta consideración, la existencia de los medios independientes es de importancia primordial en cuanto que fomentadores de la cultura, pero también del acercamiento del lector común a la historia, una ciencia que perdería todo el sentido, caso de no estar planteada como herramienta esencial para el desarrollo de la capacidad crítica de la sociedad, a través del conocimiento de los hechos, pero también de la aproximación a sus leyes.

¿Qué supone para usted estar en un medio como El Correo de España?

Ante todo, una gran oportunidad, que, por tanto, conlleva una enorme responsabilidad, derivada del hacho de tener que estar mi insignificante contribución a la altura del medio. Sin olvidar que el propio hecho de tener libertad implica la responsabilidad. ¿De qué temas va a tratar? A lo largo de los años, y por mi enorme afición por la música, he efectuado la escucha de una inmensa cantidad de obras de la música contemporánea (literalmente centenares, listas enteras de grandes obras revistas como NME y Q Magazine entre otras, además de la obra completa de numerosos artistas), de los ámbitos anglosajón e hispanohablante, además de obras de artistas de la escena alemana, francesa, nórdica, griega y también de otros países europeos. Volviendo a la música en español, hace unos años, y empujado por mi voluntad de acercarme al rock español y latino, y tras una aproximación a la obra de Andrés Calamaro y de su etapa con Los Rodríguez (como le habrá pasado a mucha gente, supongo) descubrí la realmente inabarcable escena musical argentina. Por la concurrencia de distintos factores contextuales, Argentina ha pasado a concentrar (y ha concentrado en los últimos seis decenios), me atrevo a afirmar que el 90% de la producción de música de calidad en español, erigiéndose en el gran centro de creación musical del mundo hispanohablante.

Mi contribución irá en dirección a intentar contribuir al fomento del interés por la música contemporánea, y principalmente por la música en castellano, especialmente la rioplatense. Relacionado con mis estudios también trataré cuestiones relacionadas con la historia contemporánea de España (el período y ámbito que siempre más me ha interesado), centrándome en aspectos relacionados con la historia del franquismo, siempre basándome en lo demostrado por la ciencia y los datos (datos que, por cierto, requieren de la capacidad de saber analizarlas, y discernir entre datos aprovechables y datos que no explican nada), y sin buscar construir una imagen romántica del periodo en cuestión. Y es que muchos apologistas y nostálgicos del Franquismo realmente no saben en qué reside la importancia histórica del Franquismo, y que no es precisamente en el papel, como poco, dudoso de Franco en la no beligerancia española en la II GM, o en la defensa del catolicismo. La importancia del papel histórico del Franquismo radica en el hecho de que ha posibilitado, por sus propias características institucionales, política interior y reformas económicas y educativas, la instauración de una democracia auténtica como la actual, y en lo que han insistido Stanley Payne y Pío Moa. El Franquismo es importante también porque convirtió a España en uno de los primeros países en desarrollo del mundo, y si se examinan un amplio conjunto de factores como la libertad económica (la mayor de occidente a finales de los 60), el gasto público (el insignificante gasto público), el nivel de vida...

¿Por qué es importante la cultura musical?

En primer lugar, por la importancia de fomentar el consumo de arte entre el mayor número de ciudadanos posible. Como señalaba don Fernando Sánchez Dragó, para que pueda decir uno que ha vivido plenamente, es condición necesaria haber leído muchos libros de diversos autores, y que habrá significado haber podido ver la vida desde la perspectiva de estos escritores. Yo considero que esto se puede extrapolar al resto de artes. Tener una vida de un ser humano, implica entre otras cuestiones, haber consumido la mayor cantidad de arte posible. En este sentido, la música es un arte —gracias al capitalismo— totalmente accesible y asequible, y, de hecho, de acceso gratuito merced a plataformas como YouTube y Spotify, en que hay una oferta de, literalmente, millones de obras, que abarcan desde la música renacentista hasta el trap. No obstante, existe un aspecto que muy pocos consideran, y para el cual es necesario ver las obras musicales como documentos que nos proporcionan información acerca de una infinidad de cuestiones, entre las que se encuentran el contexto histórico local e internacional den momento en que se ha creado la obra, o incluso el sistema económico vigente. En definitiva, propongo — influenciado por mis estudios— que tratemos de ver las obras — o al menos intentarlo— con los ojos de un historiador, quien mediante el análisis de los factores mencionados (entre otros muchos factores) podría entender, verbigracia, las razones que han posibilitado el predominio de determinados géneros, y que viene determinado por la influencia de las potencias del contexto. La música es también testimonio del grado de libertad económica y política en los distintos regímenes. Para ilustrar esta afirmación con un ejemplo de un ámbito que conozco bien, el hecho de la inexistencia de un panorama cultural en los antiguos países del mal llamado “socialismo real” (y que, por cierto, nunca han dejado de serlo), cabe ser atribuido únicamente a la ausencia total de libertad económica, y que implica también la libertad creativa, en el marco del estado socialista de economía marxista-leninista. Todo ello permite entender por qué hay países en que no se ha desarrollado, o se ha desarrollado parcialmente, y en lo ámbitos en que hay cierta libertad, una industria vinculada a la cultura como la que existe en los países occidentales. Nótese que lo que propongo es justo lo opuesto al relativismo promovido por los medios y entidades cercanos al sector progre de la política y por los organismos estatales responsables de la cultura (que sirven únicamente para financiar con dinero público aquella cultura que le interesa al gobierno). Continuando con la cuestión del relativismo, no cabe llegar a extremos como el del Club Noruego del Libro, que ha llenado de obras asiáticas y africanas su lista de mejores obras de todos los tiempos (¡crear listas de este tipo es, de por sí, totalmente absurdo, pueril, de paletos, y algo que no se le ocurriría jamás a un especialista en arte!), solo por el hecho de tener sus autores un origen determinado. O la lista de críticos de la revista Sight and Sound, en que te puedes encontrar con películas como Touki Bouki por delante de obras clave en el desarrollo del lenguaje cinematográfico como El gabinete del Doctor Caligari. Como era previsible, El Nacimiento de una Nación (la película con que ha nacido el cine, y no por las grabaciones de los hermanos Lumière) ni siquiera figura entre las cien primeras. Importancia de que hay medios que se expresen con libertad... En realidad, ya ha quedado contestado en la segunda pregunta. Me limitaré a agregar que es importante, ya como espacio de ejercicio y defensa de lo que no son sino derechos constitucionales, que, y como en todos los estados (que son todos) cuya legislación no se funda en el derecho natural, se intenta limitar la libertad mediante unas mal llamadas “leyes”, que no sino una serie de normas positivistas.

¿Quiere añadir algo?

Aprovecharé para volver a la cuestión de la importancia de la difusión de la cultura en los medios, y a que me gustaría añadir que difundir la cultura implica intentar abarcar todos los tipos de arte, y que incluye tener necesariamente una sección dedicada a la tauromaquia. Y sí, la tauromaquia es arte, en cuanto que consiste en la búsqueda de los sublime, de lo eterno, por parte del torero (aunque no todos sean artistas) en las imágenes que crea con el capote, la muleta y el estoque —del mismo modo que el pintor con el pincel—, a la par que transmitiendo la filosofía de la tauromaquia, pero también su propia filosofía. La tauromaquia es también, entre otras cosas, y volviendo a Sánchez Dragó, la valentía, la constancia y también la enseñanza de la necesidad de llevar hasta el final toda empresa en la vida, sea cual fuere el ámbito de acción. Quien no sea capaz de entender la tauromaquia, no será capaz de entender que Shakespeare es mucho más que celos, venganza y muerte. De hecho, en mi opinión, Shakespeare y la tauromaquia conforman los dos grandes conjuntos de principios éticos que ha de presentar cualquier humano para poder diferenciarse del resto de animales. No educar a los niños con Shakespeare y los toros significa convertirlos en potenciales sinvergüenzas, cobardes, hipócritas, y, sobre todo, personas dadas a la ruindad y la mezquindad. Dicho esto, espero que mis pequeñas aportaciones puedan ser de interés a sus lectores. Asimismo quiero reiterar mi agradecimiento a El Correo de España por esta oportunidad.