El traslado de El Rubius a Andorra, y como era de prever, ha causado una gran indignación entro los elementos progres del entretenimiento, sin tener en cuenta el revuelo de muchos usuarios de las redes sociales. El comportamiento de esos sujetos ha de entenderse como producto de una sociedad en que, tres veinticuatro años de socialismo duro durante los gobiernos criminales del PSOE, de los cuarenta de democracia, el expolio y el robo, así como la violación de los derechos individuales y de propiedad, han pasado a verse con absoluta normalidad (conviene recordar episodios como el de la nacionalización, esto es, robo de la compañía Rumasa en el 1983; con una ley confeccionada ipso facto). Ello ha de atribuirse a los efectos que este tipo de economía (economía mixta, estatalista) tiene inexorablemente sobre la mentalidad. También se ha de considerar que en España el estado había sido fuertemente intervencionista a lo largo de toda su historia, impulsándose las primeras medidas a favor del libre mercado por parte de los tecnócratas del Franquismo; un régimen durante el cual se habían iniciado las negociaciones para la entrada de España a la CEE, que por su lado condujo al fin definitivo de los abusos por parte del estado en el 2001, gracias a la llegada del euro.

La inquina hacia celebridades que toman decisiones como la de El Rubius, tienen como causas principales una forma de pensar y una mentalidad condicionadas por el marxismo, por las cuales, además del influjo de la envidia y el fuerte resentimiento resultantes, se enjuicia como injusto que un artista como El Rubius se vea recompensado por lo que ha producido, pasando a considerarse, asimismo, licito que le sea sustraído un porcentaje elevado de sus ganancias.

Lo verdaderamente injusto, sin embargo, es el robo de dinero mediante el sistema fiscal. Porque los impuestos no tienen ni pueden tener justificación ética o económica alguna. Es, por tanto, totalmente arbitraria la existencia de todos los servicios que conforman el llamado “estado de bienestar, que incluye también la formación universitaria; teniendo yo un privilegio totalmente injustificado, por el cual, lo mínimo que puede hacer uno es estar agradecido y defender que deje de robárseles tanto a los empresarios y trabajadores, tanto nacionales como inmigrantes (por cierto, para mantener el estado de bienestar, hace falta una reducción drástica de todos los impuestos, además de la derogación total de la legislación laboral).

Volviendo a El Rubius, hemos de analizar el caso en cuestión y tratar de determinar como ha actuado este artista hasta alcanzar su situación económica actual. Y es que este youtuber cuenta con casi 40 millones de seguidores (sin contar los que no se suscriben), con lo que duplica la audiencia de cualquiera de las grandes cadenas de televisión comunistas de España; convirtiéndose así en el youtuber español más seguido, el segundo en lengua española y uno de los más influyentes del mundo.

Para alcanzar esta popularidad, El Rubius NO ha contado con ninguna beca ni subvención, ni mucho menos con una financiación directa por parte del Estado. El Rubius ha llegado hasta donde ha llegado gracias a dos factores: su enorme talento artístico, pero también por haber realizado el esfuerzo del análisis de la demanda mayoritaria, ofreciendo a estos demandantes el producto (de calidad) solicitado. Para alcanzar su posición en el sector del entretenimiento, El Rubius no ha necesitado una inversión que no esté al alcance de cualquier chaval de entre dieciséis y veinticinco años.

Con estos medios, el youtuber malagueño ha ido creando un contenido acorde a las necesidades del público joven (de ya varias generaciones; incluyendo el arriba firmante). Porque des de hace ya casi diez años, la televisión ha perdido la audiencia juvenil, en favor de YouTube y otras plataformas, donde se pueden encontrar a los verdaderamente talentosos cómicos de nuestros días. Los youtubers y los instagramers han sabido ofrecer un humor sobre lo que rodea a las nuevas generaciones (a saber, videojuegos y tecnología en general) y sobre las formas de comunicarse y relacionarse propias de los tiempos actuales; un humor, por tanto, mucho más original, fresco, inteligente y, sobre todo, ACTUAL y próximo a los jóvenes, muy diferente al humor resobado y de paletos (nunca mejor dicho) de programas como El Paisano, emitido con su dinero en la gubernamental TVE.

A El Rubius aún se le podría reprochar su decisión si tuviera que devolver unos gastos sufragados por el Estado a su favor. En su caso, lo que la sociedad haya podido invertir en su formación (Primaria, ESO, Bachillerato y Grado de Comunicación Audiovisual), ha sido devuelto hace ya muchísimos años, centuplicando su aportación lo que haya podido recibir. Lo que le queda a la sociedad es lamentarse de la pérdida de un inversor y generador de riqueza, algo que sólo pueden reprochar al gobierno actual, así como a los gobiernos socialistas y separatistas de muchas comunidades autónomas.