Me voy a permitir la licencia de reproducir un texto en este artículo para desarrollar una idea sobre la que llevo décadas escribiendo. Esta cita representa plenamente el sentido de mi propósito al desvelar y denunciar la maquinaria de control cognitivo, de aborregamiento masivo, de desactivación de los elementos de construcción hipotética y de análisis de la realidad, de expresión de pensamientos complejos, y de simplificación hasta la menudencia más deprimente de cualquier atisbo de lo que llamamos inteligencia.  Todo lo que vivimos y sufrimos pertenece al ámbito de la programación para lograr masas incapaces de participar activamente en la vida colectiva. Y cuando eso ocurre nos vamos directamente a dictaduras perfectamente maquilladas bajo el adjetivo de “democráticas”, simplemente porque se guardan las fórmulas y las formas de sufragio, bajo la apariencia de constitución de la voluntad general y una oclocracia que rebaja la categoría de nuestro sistema político a niveles de patio de vecindad.

Hay una estrecha relación entre evolución orientada a la formación de nuestras generaciones mediante sistemas educativos basados en la excelencia, la autoexigencia, la superación y el esfuerzo y los niveles de inteligencia de las sociedades, que están soportados por la capacidad de expresar pensamientos complejos con ideas repletas de sutiles matices y conceptos construidos mediante formulaciones abstractas, con el bagaje léxico, con la capacidad de comprender textos alambicados, con la captación de realidades mediante el conocimiento histórico, antropológico y filosófico. Todo lo opuesto a un sistema educativo fundamentado en la igualación a la baja, la exigencia mínima, la falta de autoridad de los profesores, la ausencia del esfuerzo y el desistimiento del profesorado al que se le desarma tanto en su formación como en su capacidad de discriminar en función del sacrificio que requiere lograr unos resultados, y la medición del logro. Si todo eso falla se viene abajo todo, incluida la formación en valores y la autoestima de los sujetos. El sistema educativo es el reflejo de los gobernantes. Y los gobernantes el resultado del sistema educativo. A menos excelencia y exigencia en el sistema educativo menos relieve y nivel humano en los políticos. Y a la inversa. Interactúan mutuamente ambos factores en una relación directamente proporcional.

 

Vayamos al texto en cuestión, de Christophe Clavé:

 

“ El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que desde la posguerra hasta finales de los años 90 siempre había aumentado, en los últimos veinte años está disminuyendo...

Es la vuelta del efecto Flynn. Parece que el nivel de inteligencia medida por las pruebas disminuye en los países más desarrollados. Muchas pueden ser las causas de este fenómeno. Una de ellas podría ser el empobrecimiento del lenguaje. En efecto, varios estudios demuestran la disminución del conocimiento léxico y el empobrecimiento de la lengua: no solo se trata de la reducción del vocabulario utilizado, sino también de las sutilezas lingüísticas que permiten elaborar y formular un pensamiento complejo. La desaparición gradual de los tiempos (subjuntivo, imperfecto, formas compuestas del futuro, participio pasado) da lugar a un pensamiento casi siempre al presente, limitado en el momento: incapaz de proyecciones en el tiempo. La simplificación de los tutoriales, la desaparición de mayúsculas y la puntuación son ejemplos de ′′ golpes mortales ′′ a la precisión y variedad de la expresión. Solo un ejemplo: eliminar la palabra ′′ señorita ′′ (ya desueta) no solo significa renunciar a la estética de una palabra, sino también fomentar involuntariamente la idea de que entre una niña y una mujer no hay fases intermedias.

Menos palabras y menos verbos conjugados implican menos capacidad para expresar las emociones y menos posibilidades de elaborar un pensamiento. Los estudios han demostrado que parte de la violencia en la esfera pública y privada proviene directamente de la incapacidad de describir sus emociones a través de las palabras. Sin palabras para construir un razonamiento, el pensamiento complejo se hace imposible. Cuanto más pobre es el lenguaje, más desaparece el pensamiento. La historia es rica en ejemplos y muchos libros (Georges Orwell-1984; Ray Bradbury - Fahrenheit 451) han contado cómo todos los regímenes totalitarios han obstaculizado siempre el pensamiento, mediante una reducción del número y el sentido de las palabras. Si no existen pensamientos, no existen pensamientos críticos. Y no hay pensamiento sin palabras. ¿Cómo se puede construir un pensamiento hipotético-deductivo sin condicional? ¿Cómo se puede considerar el futuro sin una conjugación en el futuro? ¿Cómo es posible capturar una tormenta, una sucesión de elementos en el tiempo, ya sean pasados o futuros, y su duración relativa, sin una lengua que distingue entre lo que podría haber sido, lo que fue, lo que es, lo que podría Ser, y lo que será después de que lo que podría haber sucedido, realmente sucedió? Queridos padres y maestros: demos a hablar, leer y escribir a nuestros hijos, a nuestros estudiantes. Enseñar y practicar el idioma en sus formas más diferentes. Aunque parezca complicado. Especialmente si es complicado. Porque en ese esfuerzo está la libertad. Quienes afirman la necesidad de simplificar la ortografía, descontar el idioma de sus ′′ fallas ", abolir los géneros, los tiempos, los matices, todo lo que crea complejidad, son los verdaderos artífices del empobrecimiento de la mente humana.

No hay libertad sin necesidad. No hay belleza sin el pensamiento de la belleza."