A dos semanas de las elecciones autonómicas gallegas y vascas, seguimos donde lo habíamos dejado y con pocas incógnitas que resolver. Se tiene más o menos claro quién será el ganador en cada una de las comunidades y que muy pocos cambios se van a producir como fruto de estas votaciones. La victoria del nacionalista gallego Feijoo se da por segura, al igual que la del también nacionalista Iñigo Urkullu. El primero por mayoría absoluta y en el caso del vasco, la única incógnita es la diferencia que el PNV, el Partido de los Negocios Vascos, sacara a los bilduetarras de Arnaldo Otegui.

Otra de las cosas que están claras, es el apoyo que el Partido Socialista de Euskadi prestara al PNV, a cambio de que estos sigan manteniendo a Pedro Sánchez en la Moncloa. La franquicia socialista en las provincias vascas, siempre ha sido un fiel aliado de los nacionalistas, con los que se encuentran sumamente cómodos y comparten visión de lo que debe ser España, aunque sería más exacto afirmar, de lo que no debe ser España.

La emoción de estas elecciones autonómicas, consiste en saber si Vox será capaz de entrar en ambos parlamentos autonómicos y si la coalición Partido Popular con Ciudadanos en las provincias vascas, mejorara los resultados obtenidos hace cuatros años por los populares vascos en solitario, cosa que parece poco probable, a tenor de las encuestas realizadas. Es cierto que debemos fiarnos muy poco de las encuestas de intención de voto, sobre todo cuando a Vox se refieren, no tanto cuando se trata de analizar al Partido Popular. A grandes rasgos, estas elecciones autonómicas, serán las de la continuidad, las del apuntalamiento del modelo autonómico contra España, porque a medida que profundizamos en las autonomías, más perjudicamos a España como nación en su conjunto. El modelo autonómico ha degenerado hasta tal punto, que lo hace incompatible con la existencia de España.

En Galicia, la victoria del nacionalismo está asegurada. Gane Feijoo o gane el bloque de la izquierda, la anti España es la que triunfa, con ese nacionalismo rancio y excluyente que ha convertido a los españoles en extranjeros en su propia tierra. Los que amamos y conocemos Galicia, esto nos duele profundamente, pero es la evolución lógica de décadas de coqueteo de los populares con el nacionalismo. Hasta la lengua es ahora utilizada para dividirnos y no para entendernos, siempre poniendo el acento en aquellos que nos separa y no en lo que nos une. El modelo autonómico nos ha hecho peores personas, más egoístas e insolidarias. No hace tanto, los rústicos del BNG, eran personas pintorescas, con un mensaje demagógico, poco creíble y con ensoñaciones de grandeza que les convertía en seres ridículos y casi cómicos. Años después, todos han copiado ese discurso y llegan incluso a creérselo y ahora es el Partido Popular el principal valedor del nacionalismo gallego. Solo la entrada de Vox en el parlamento autonómico, podría romper esa dicotomía de nacionalismo de derechas o nacionalismo de izquierdas, ambos igual de deplorables y perniciosos.

En la Comunidad Vasca, la hegemonía del PNV es incontestable, entre otras cosas, porque así lo han querido los dos principales partidos de implantación nacional, nunca queriendo discutir a los nacionalistas vascos esa hegemonía y cuando lo han pretendido, eran para comprarles el discurso a los nacionalistas. Respetaban al PNV, a cambio de que estos dieran estabilidad a los gobiernos de Madrid, independiente del color político de quien ocupara la Moncloa. Lejos están los tiempos de Gregorio Ordoñez y María San Gil. El Partido Popular acude a estas elecciones de la mano con Ciudadanos, los que votan a favor de Sánchez y de los socialistas en el congreso de los diputados. Porque no entiendo nada, o quizá porque lo entiendo demasiado bien, no me gusta lo que veo. El 12 de Julio daremos un paso más en esa desescalada hacia la desaparición de España como nación única e indivisible, un paso más hacia nuestra desaparición. Nada nuevo que no conociéramos.

Javier García Isac/director Radioya.es