El cantante nacido en Panamá, Luis Miguel González Bosé- vulgo Miguel Bosé- afirma lo siguiente. "La farmacéutica GAVI, para quien no lo sepa, es propiedad de la fundación Bill & Melinda Gates, los especialistas en vacunas fallidas que tantas víctimas han causado alrededor del mundo. En el pasado Gates habló reiteradamente sobre su proyecto de vacunas que portasen microchips o nanobots, para obtener todo tipo de información de la población mundial con el solo fin de controlarla. Una vez que se y active totalmente la red 5G, clave en esta operación de dominio global, seremos borregos a su merced y necesidades"

Bosé, bienvenido al desierto de lo real

Miguel Bosé, bienvenido al desierto de lo real, te van a dar hostias hasta en el cielo del paladar. Se pueden- y se deben- matizar tus afirmaciones. Pero has de saber que quien ose cuestionar la agenda globalista, una de cuyos ejes es la vacunación obligatoria mundial, será absolutamente masacrado.

Nos adentramos en un tipo de vacunación infinitamente más sofisticado, inquietante y letal, todavía más, que el de antaño. De Guatemala o Guatepeor. Mucho más pernicioso para nuestra salud, vida y dignidad. Lean el razonado y razonable manifiesto Por un mundo sin vacunas del grupo Stop Vacunas.

Vacunas, conjura contra la salud y la vida

1. Las vacunas se basan en una teoría de la enfermedad falsa: la Teoría Microbiana o Teoría de la Infección que provocó una supeditación de la medicina a los intereses de la industria farmacéutica, y que sirvió de excusa para declarar la guerra a los microbios, una guerra que ha resultado ser autodestructiva.

2. Las vacunas no encajan con el funcionamiento de la vida tal y como la han concebido las medicinas tradicionales de todo el mundo y como nos lo muestran descubrimientos recientes -y no tan recientes —pero olvidados, despreciados o directamente atacados— en Biología y en otras ciencias.

3. Las vacunas, por tanto, no tienen sentido biológico, lo cual significa que:

las vacunas no pueden tener ningún efecto positivo: esto explica que las vacunas no hayan acabado con las epidemias o disminuido su incidencia. Los documentos históricos, datos, estadísticas e informes no manipulados disponibles demuestran que la evolución de las enfermedades consideradas “infecciosas” ha dependido de la evolución de las condiciones de vida.

las vacunas solo pueden tener efectos negativos. Más aún: todas las vacunas tienen necesariamente consecuencias negativas para la salud y la vida, que pueden ser más o menos graves e incluso mortales, presentarse a corto, medio o largo plazo, y ser reconocidas legalmente o no, aunque todas ellas estén documentadas con rigor. En especial, es muy urgente investigar y precisar el papel de las vacunas en general en el aumento del número de enfermos y a una edad media cada vez menor, y en particular en la irrupción y proliferación de las llamadas “enfermedades raras”.

Vacunas y poder

4. Las vacunas, como todos los fármacos, están sometidas a la dinámica del poder económico, político y académico. Esto significa que la información oficial que llega a la mayoría de la población a través de los medios de masas es sesgada o falsa, que los procesos de aprobación están condicionados, que las decisiones políticas están influenciadas y que los programas de vacunación, tanto en el mundo llamado “desarrollado” como en los países mal llamados “pobres”, están controlados por grandes poderes que actúan a través de fundaciones falsamente “filantrópicas”, de organismos internacionales financiados y de la institución clave de la medicina industrial moderna: los laboratorios farmacéuticos y, en particular en este caso, los fabricantes de vacunas.

5. Por tanto, el objetivo para quienes estamos a favor de la salud y la vida no puede ser luchar por una “vacunación libre, o por vacunas “seguras” o “eficaces” (ya que toda vacuna es intrínsecamente insegura, imprevisible, ineficaz y peligrosa), sino actuar para erradicar totalmente las vacunas aportando información radical (de raíz) que ayude al mismo tiempo a cambiar los conceptos de enfermedad y de salud, y, en consecuencia, el actual modelo médico y los actuales sistemas sanitarios.

Luchar sin descanso

Pues nada, Bose y cía. Nos obligan - algunos nos negamos y negaremos siempre - a colocarnos los bozales. Mascarillas, dizque hasta que la vacuna arribe. ¿Batallaremos sin respiro para que no nos casquen obligatoriamente la próxima y puta vacuna contra nuestra voluntad como han hecho con los bozales? En fin.

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