En los años ochenta y noventa, el Madrid de la Quinta del Buitre, de Hugo Sánchez, de Ramón Mendoza y del baile de entrenadores nos acostumbró a buen fútbol, muchas ligas en España y demasiados fracasos europeos. Tan era así que nos resignamos a un cierto fatalismo: ya sabíamos que, en cuartos o en semifinales, si nos pillaba el Bayer, la Juve, o el Milán, nos tocaba perder. Y así fue.
 
En cambio, este Madrid heredero de aquel que nos devolvió a las Copas de Europa en color (la séptima de Mijatovic, la octava de Raúl, la novena de Zidane) nos ha malacostumbrado a ganar. Es más, nos ha malacostumbrado a estar seguros de que vamos a ganar, que es aún más tremendo. Con épica y emoción, como en las remontadas del PSG, el Chelsea o el City, o con calma chicha, como ayer en París.
 
El Liverpool hizo lo que pudo, no se lo vamos a negar. Pero cuando Vinicius marcó el gol de la 14° Copa de Europa, empezaron a naufragar. Courtois lo paraba todo, desesperando a Salah (el mayor peligro inglés), dando una enorme tranquilidad a la defensa blanca, que estuvo soberbia. Militao, Carvajal, Alaba, Casemiro..., de ellos es también esta Copa porque hicieron un partido simplemente perfecto.
 
El choque se retrasó media hora, por la pésima organización de la Uefa, y a Benzema le birlaron un gol legal en el minuto 42, usando incluso el VAR para mejor perpetrar el robo. La repetición de la jugada confirmó que no había fuera de juego, como finalmente señaló el colegiado. Pero ni siquiera con el trencilla a favor del Liverpool lograron quitarnos una copa que ya era nuestra desde antes de empezar la final.
 
Porque este Madrid es eterno. Porque gana cuando quiere y no cuando puede, como si tuviese el favor de las alturas. Porque Benzema, Modric, Kroos y los otros veteranos dan la pauta a los más jóvenes para que sean dignos de llevar ese escudo. La gloria de 120 años de triunfos. La camiseta más laureada de la Historia. El siempre envidiado y temido Real Madrid.
 
Sí, abuelo del anuncio, a su pregunta de siempre, "Y el Madrid qué, ¿otra vez campeón de Europa?", tenemos que responderle que sí. Que ya no sorprende a nadie, ni siquiera a sus rivales. Todos saben que el Madrid tiene ese extraño don que le ha hecho invencible.