“Este mundo en el que vivimos es un mundo raro de personas baratas, valores en rebajas y sentimientos en liquidación”

“Dicen que el elemento más abundante en el Universo es el nitrógeno. No estoy de acuerdo. El elemento más abundante en el Universo es la estupidez humana” 

El columnista Evguenin Gvazhaltan dice en uno de sus artículos del portal Adme (Associatión of Data Managers in Education) lo siguiente: “La técnica llamada “la ventana  Overton” y que consiste en una secuencia concreta de acciones con el fin de conseguir el resultado deseado puede ser más eficaz que la carga nuclear para destruir comunidades humanas” Un ejemplo extremo de esto sería el hacer ver a los ciudadanos que el canibalismo – una acción detestable – llegaría a ser, no solo aceptada por la sociedad, sino bien vista aplicando la “ventana  Overton”. Naturalmente para que esa técnica tenga éxito, necesita ser aplicada a una sociedad en decadencia moral, líquida, muy tolerante, sin ideales ni valores y, como resultado, tampoco una clara visión para distinguir el bien del mal. Aquí la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿Nuestra sociedad de progreso hasta la náusea es ese tipo de sociedad? Mi opinión es que sí, que esta sociedad es una sociedad que tolera lo intolerable y que vive en un absoluto relativismo. Y esas son las tendencias que se vislumbran para el futuro. 

Un estudio sobre hipnosis dice que el 86% de las personas pueden ser hipnotizadas. Es decir, solo el 14% de las personas ofrecen resistencia a la hipnosis. Esto es así porque ese 14% son personas que no son sugestionables; no se dejan influir por las palabras y hechos de otras personas, no cambian su experiencia, lo que piensa y lo que siente; no cambia sus acciones, actitudes y pensamientos por la influencia de los demás. Así nos encontramos que el 86% de la población mundial se deja influenciar, se deja hipnotizar. En estas condiciones cualquier doctrina perversa para cambiar la sociedad y que esta admita lo inadmisible y justifique lo injustificable, puede triunfar.

Carl G. Jung ya lo dijo en los años sesenta: “No se puede evitar el espíritu de la época, pues constituye una religión, más aún, una confesión o un credo, cuya irracionalidad no deja nada que desear; tiene, además, la molesta cualidad de querer pasar por el criterio supremo de toda verdad y la pretensión de detentar el privilegio del sentido común” Y el espíritu de nuestra época es el de la tolerancia, el relativismo y la estupidez al cubo.  Sin embargo, y aún en estas condiciones, no sería posible destruir nuestra comunidad mediante técnicas perversas como esta de la venta Overton, si no existiera en ella una tasa de estupidez como jamás en la historia de la humanidad ha existido. 

Carlo María Cipolla un científico italiano publicó en 1976 su ensayo titulado “Allegro ma non troppo” en el que describe de forma magistral lo que es la estupidez humana y las catástrofes que esta causa. Recomiendo que lean este pequeño tesoro de ensayo. Cipolla afirma que la estupidez humana ha causado más catástrofes que la misma naturaleza y más guerras que la codicia y el ansia de poder, siendo en muchos casos, la causa de estas. Es la estupidez humana la que ha hundido pueblos, países y civilizaciones; la responsable de que un invento como este novedoso de la ventana Overton pueda inclinar a las personas a admitir e incluso justificar lo injustificable y lo inadmisible porque, si la inteligencia y el raciocinio superaran a la estupidez, estos sesudos señores intelectuales que se pasan el día inventando señuelos para adormecer a los incautos ciudadanos, que ponen su inteligencia al servicio del mal; encontrarían que nadie se traga sus perversidades, pero ya sabemos que no es el hidrógeno el elemento más abundante del Universo, sino la estupidez, que esta ha aumentado en proporción geométrica entre los ciudadanos de este mundo raro de personas baratas, valores en rebajas y sentimientos en demolición.

NOTA AL MARGEN: Parece ser que lo último en perversidad que quieren instalar en la sociedad es el canibalismo y la pederastia, palabra que está siendo sustituida por pedofilia. ¡Atentos!