Hace escasos días escuchaba en la radio-tedio episcopal, Cope. "Muere niña de 11 años por covid". Obviamente, realizas un pequeño y honesto esfuerzo y, más allá de los falsificados certificados de defunción, te enteras de que la causa del fallecimiento fue una infección intestinal.

Perrodístas pornógrafos

Pero la pornografía perrodística la transporta al delirio estos días el diario asturiano La Nueva España. "Un conflictivo grupo de menores acorrala a dos policías tras negarse a usar mascarilla". Ojo, acorrala son palabras mayores. Continúo con el subtítulo. "Dos de los implicados, de 14 y 15 años, fueron detenidos por amenazas de muerte y resistencia". Tipos realmente peligrosos si hemos de creer a I. Peláez, redactor de la noticia. Prosigue el periodista. "Protagonizan incidentes a diario en La Calzada". La Calzada, les aclaro, es uno de los barrios del distrito Oeste de Gijón. Vamos, chusma adolescente que merece lo peor.

Perrodistas, sinvergüenzas

Y tras leer estos titulares, me topo con el vídeo de lo ocurrido. Es perfectamente lícito editar un periódico de derechas, anti-menas, si te place. Faltaría más. Libertad de expresión, irrestricta. Pero lo que es propio de auténticos sinvergüenzas, te recuerdo I. Peláez, es quedarte con el papelucho que te dan los maderos y, sobre ello, convertirte en su soez y arrastrado amanuense. Contrastar fuentes, ¿te suena, I. Peláez?

Montaje entre maderos y perrodistas

¿Pero qué sucedió realmente? Pues lo contrario a la versión oficial. Otro montaje policial más, con barniz dizque periodístico. La madera es un montaje en sí, manufacturando a gogó montajes juridico-policiales. Tampoco extraña entonces. Vean el vídeo y saquen sus propias conclusiones. Esta vez no tanto sobre la salvaje violencia policial, sino sobre la salvaje degradación de la profesión periodística. En fin.

https://twitter.com/koraV11/status/1298658572927213568