Yo creo que ha llegado la hora de la inhabilitación de Sánchez como presidente del Gobierno de España.

 Todo lo que hace es un cúmulo de despropósitos y desviaciones respecto al Estado de Derecho que ya no tienen cuento.

 El referir el conjunto de traiciones a España, de alianzas a los enemigos de la soberanía de España, de conculcaciones del marco constitucional y de conspiraciones para bloquear el funcionamiento de los órganos jurisdiccionales que garantizan la independencia del poder judicial, supondría hacer un relato suficiente para la edición de un libro, que supera con creces el formato de artículo.

Son un cúmulo de causas suficientes como para declararle en situación de lesa traición a los intereses soberanos de España; de fraude electoral por sucesión ilimitada de incumplimientos en grado de fraude respecto a los compromisos electorales contraídos con los españoles; haciendo sistemáticamente lo contrario de lo que prometió al concurrir a las elecciones. Y, por tanto, está en manifiesta ilegitimidad de ejercicio, al haber conculcado sistemáticamente su contrato con el pueblo soberano en el que se basa el ejercicio de su poder político.

 

            No solamente actúa con clara prevaricación al adoptar decisiones injustas, contra la posición del Tribunal Supremo con la intención de indultar a los rebeldes que proclamaron la independencia de Cataluña, con la sola justificación de mantener el apoyo de unos insurgentes, sin constar arrepentimiento alguno. Y, lo que es más grave, habiendo unos pronunciamientos que evidencian la voluntad de reiterar actos manifiestamente ilegales  con la intención de volver a repetir el proceso de subversión respecto al mandato constitucional por parte de los independentistas catalanes; declarados en clara insubordinación respecto al marco jurídico.

 No solamente no protege las fronteras, poniéndonos en un peligroso brete a todos los españoles dejando a Canarias y Ceuta a merced de una invasión teledirigida con miles de marroquíes impulsados por su rey a ocupar de forma ilegal nuestro territorio nacional, tanto en Ceuta como en Melilla.

No solamente dispendia nuestros escasos recursos derivados de unos impuestos muchas veces confiscatorios, cediendo al constante chantaje y desviando nuestros dineros para satisfacer el ánimo depredador del sátrapa marroquí,  incrementando así las expectativas de un vecino con el ánimo venido a arriba por el apoyo de Estados Unidos, que ha descartado España como país fiable a efectos de las alianzas internacionales por haberse echado en los brazos del Foro Sao Paulo cuyo puente de mando está en Venezuela y Cuba.

No solamente hiere aún más la dignidad de las víctimas directas de ETA y la de aquellos que hemos resistido a la presión de los que utilizaban la violencia para hacerse con el poder absoluto en las tierras vascas, provocando la diáspora de 200.000 vascos que abandonaron sus casas y a los cuales tenemos olvidados. Y lo hace con los beneficios otorgados a título gratuito a unos criminales con cientos de años de condena, y ofreciendo a los acólitos de aquellos cuantas exigencias demandan con el único propósito de formar mayorías parlamentarias que posibiliten la continuidad en el poder de una persona narcisista y psicopática, sin alma y sin moral.

No solamente se alía a instancias cuyo objetivo manifiesto es cancelar las soberanías nacionales para ceder el timón de esta nave que es España  a una gobernanza mundial cuyo poder en la sombra va a  decidir que no podemos comer carne animal sino sintética, que no podemos volar  en trayectos menores de tres horas, que no debemos tener hijos y que hay que sustituirnos por poblaciones mediante inmigraciones ilegales subvencionadas, con culturas ajenas a nuestra idiosincrasia y tradiciones, reemplazando el cristianismo por religiones tecnocráticas, transhumanistas,  que no tienen soporte en el principio  de que las personas estamos  dotadas de dignidad por el hecho de serlo, con derechos individuales inviolables.

No solamente liquida el derecho a la lengua común en todo el territorio nacional y a que los padres decidan sobre la educación de sus hijos.

No solamente destruye la idea de que la familia es el núcleo esencial a proteger en nuestras sociedades, etc.

No solamente no está al servicio, en definitiva, de todos nosotros, que al fin y al cabo somos el sujeto activo de la soberanía y fuente del poder político, pues así funcionan las democracias reales, no las orgánicas. Sino que se constituye en verdadero enemigo del bien común y del bienestar e interés general de los españoles.

 

Por eso creo que hay que concurrir a la concentración que la Plataforma Unión 78, comandada por Rosa Díez el próximo día 13 de junio a las 12 horas en la Plaza de Colón de Madrid, contra unos indultos a los condenados por sedición en el Procés, que en sí mismo son un fraude de ley, pues la figura del Indulto tiene otra naturaleza que la que se está aplicando, como todas las perversiones de las normas a las que nos está acostumbrando este gobierno infecto.