Pan y circo, esa era la sencilla y eficacísima oferta de los romanos para mantener a la plebe en los rediles de la quietud, entretenida y satisfecha, alejada de las veleidades de la revuelta y el motín, mientras sus dirigentes se rebozaban en la corrupción para decorar de lujo sus vidas y de opulencia sus villas. El gobierno de Pedro Sánchez, el calígula socialista que, a falta de caballo, ha hecho ministros a todas las acémilas del partido, hace lo mismo pero mal, muy mal, rematadamente mal. Pan, poco, el circo lo pone él con sus payasos siniestros (en sentido literal) del Consejo de Ministros con sus funciones de sesión continua y con sus bufones del Corral de Comedias parlamentario, mientras los plutócratas que le sostienen en el poder engordan hasta la morbidez sus fortunas con el recibo de la luz y demás facturas adyacentes.

El “Hágase la luz” de nuestro Creador, Pedro Sánchez lo ha convertido en el Maná de la pobreza de la plebe escasa de pan y colmada de circo, gracias a que su gobierno y él no son más que los pretorianos del Manifiesto Capitalista, del ethos del liberalismo económico y de sus inmutables e implacables leyes universales: la oferta y la demanda y la ausencia de Patria del dinero y de sus portadores, bajo el palio esotérico, cuasi religioso, de la verdad revelada por Adam Smith, el sumo sacerdote del Becerro de Oro, que remite las fluctuaciones de las miseria de la plebe y de la opulencia de los ricos al fenómeno paranormal de “La Mano Invisible del Mercado”. Esa Mano que siempre les hace una gayola a los poderosos y que se ciñe como un cepo, como un grillete, alrededor del cuello de los débiles, aquellos a los que la diosa Fortuna se niega a bendecir per saecula seculorum, Amén.

La “Mano Invisible del Mercado”: cuando la canícula abrasa el aire, el recibo de la luz cuesta más que las angulas de Aguinaga en Navidad, y cuando el invierno enseña sus colmillos de hielo, el precio de la oscura factura de la luz se pone al pairo del caviar de Beluga que llenaba las mesas y las bocas de los zares Romanov y bolcheviques, que tanto monta.

La “Mano Invisible del Mercado” es el Nudo Gordiano de la economía liberal capitalista. Alejandro Magno, primero, y la Falange, muchos siglos después, nos enseñaron cómo se deshacen esos nudos: de un tajo de espada. Pero para socialistas, liberales, comunistas y capitalistas esa espada es Fascista. ¡Uyyy qué miedo!