Nos dice el Papa Francisco en una entrevista reciente que “yo no sé si España está totalmente reconciliada con su propia historia, sobre todo la historia del siglo pasado. Y si no lo está, creo que tiene que hacer un paso de reconciliación con la propia historia, lo cual no quiere decir claudicar de las posturas propias , sino entrar en un proceso de diálogo y de reconciliación; y sobre todo, huir de las ideologías, que son las que impiden cualquier proceso de reconciliación. Además , las ideologías destruyen”.

Vaya por delante que discrepo en parte con las palabras del Santo Padre toda vez que asumida la historia y la reconciliación, durante la transición, por quienes fueron protagonistas de la tragedia de la guerra civil de 1936 – allí de forma tácita se asumió no olvidar la historia pero no utilizarla como arma arrojadiza – millones de españoles se acogieron a esa situación y comenzaron a pensar en el presente y en el futuro. La reconciliación era un hecho hasta que aparecieron Zapatero y posteriormente Sánchez levantando ambos una nueva hacha de guerra al resucitar odios antiguos y superados. Y haciéndolo ante una derecha - póngale Vd. el calificativo -representada por el Partido Popular que ya incluso antes en el año 2002 condenó en sede parlamentaria el alzamiento del 18 de julio y consecuentemente a sus padres y abuelos.

Tiene razón el Santo Padre en lo que dicen sus palabras cuando expresa que las ideologías destruyen. Lástima que no haya añadido cuando habla de proceso de diálogo y reconciliación que esto no es posible cuando una de las partes asume una ideología destructiva y se empeña en prolongar aquel conflicto que perdieron con las armas y luego con la paz de Franco. Hoy esa reconciliación comienza a ser imposible. Yo lo he dicho mil veces. Estoy dispuesto así como muchos otros a tratar aquellos hechos como historia, si bien acogiéndome a ello, como bien dice el Santo Padre, sin claudicar de posturas propias. Sucede que aquellos con quienes habría que establecer ese diálogo reconciliatorio se han instalado en el guerracivilismo y así es imposible nada. Cuando el odio ciega las mentes nada es posible. Sí, el Santo Padre tiene razón : las ideologías destruyen, especialmente - añado yo - las que se acogen al dictado del más rancio comunismo hoy disfrazado con otras caras.

Sirva esta introducción para referirme ahora al cambio introducido en el proyecto de Ley de Memoria Democrática para prohibir cualquier reconocimiento de las unidades civiles o militares que colaboraron con las potencias del eje durante la IIGM en clara alusión a la denominada División Azul. Bueno, como diría un castizo “ya estamos todos”. Ya me extrañaba a mí que en ese sectario y totalitario proyecto de ley no se mencionara antes a esa División. Al hacerlo estos totalitarios que nos gobiernan nos aclaran aún más si caben sus intenciones. La División Azul fue a luchar a Rusia con el ejército alemán contra el comunismo soviético. No hay que olvidarse de esta circunstancia. Franco venció con las armas al comunismo y Franco al transformar España sacándola de la miseria dejó al comunismo fuera de juego en nuestra Patria durante todo su mandato. El sistema comunista nunca olvida y es obvio que ahora con las posibilidades que la posesión del BOE les proporciona están propiciando revertir aquella derrota. Es evidente que la División Azul no podía quedar fuera . Sus componentes eran furibundos anticomunistas y esto los totalitarios no lo perdonan. Hoy cuando vemos una España rota, desbordada y sujeta a los vaivenes del odio de un Gobierno socialcomunista me pregunto para qué sirvió tanto sufrimiento de una generación que lo entregó todo por la causa de una España unida, cristiana y justa. No sé si el Santo Padre sabe quienes eran unos y otros. En España primero y en Rusia después lucharon miles de jóvenes idealistas españoles contra la barbarie marxista y lo hicieron para salvar la civilización cristiana. Y allí dejaron su vida con el nombre de Dios y de España en los labios. Hoy quieren borrar de la historia su hazaña y el proyecto de Ley de Memoria Democrática es la vía elegida. Pues conviene que sepan sus responsables que el sacrificio de aquellos jóvenes soldados no fue baldío pues sobre su sangre reverdecerán laureles de victoria. Su ejemplo pervive en nosotros y mientras sea así no desmayaremos en la defensa de los ideales por los que tantos españoles lucharon y murieron . Hay un dicho que nos recuerda que mientras alguien hable de ti nunca mueres. Me ciño a este aserto y una vez más mi recuerdo vuela para quienes cayeron para siempre por una España mejor. Pueden hacer todas las leyes que quieran que el recuerdo de tantos caídos no caerá nunca en el olvido y su sangre vertida nunca habrá sido en vano. Otros vendrán que levanten las banderas caídas y devuelvan a esta España, hoy desconocida, a su mayor esplendor.

Y en cualquier caso como he empezado mencionando las palabras del Santo Padre, el Papa Francisco, refiriéndose a España no puedo terminar sin añadir a todo cuanto he dicho que eran muchos de los soldados que hoy quieren borrar de la historia que portaban colgando de sus cuellos una placa que decía : “Ante Dios nunca serás un héroe anónimo”. Lo dieron todo y, hoy como nunca, cuando vemos que todo aquello por lo que lucharon se desmorona, ese aserto cobra un extraordinaria actualidad.

La verdad es que cabe estar más tranquilos de lo que pueda parecer. La mera comparación de los aguerridos divisionarios que lucharon en el Volchov, en el lago Ilmen o en Krasny Bor con los niños pijos jugando a bolcheviques desde sus buenas casonas y buenas estancias vacacionales a costa de los españolitos de a pie da para mucho juego.

Tranquilidad. Aquí no hay nada perdido. No hay partido posible.