Me pasan un vídeo con el Doctor en estafas proclamando sin rebozo la intención del Moños, a la que se ha adherido, de controlar a jueces y fiscales, al CNI, a la televisión y la radio, a la policía,  y disgregar España mediante lo que llama “autodeterminación” de Cataluña, Vascongadas y Galicia.  Pensé al principio que se trataba de un montaje para poner en sus labios el programa que efectivamente está aplicando en los hechos. Pero resulta que sí, lo ha dicho. Y se trata de una auténtica declaración de guerra a la democracia, a la libertad y a España. El fulano se ha puesto directamente fuera de la ley. Es un equivalente de los discursos de Largo Caballero en 1933.  Con una diferencia: no habla de tomar el poder por la insurrección, sino que cree poder hacerlo tranquilamente, siguiendo una dinámica liberticida que viene de muy atrás.  ¿Y por qué cree poder hacerlo así? Pues porque hasta ahora el PSOE no ha encontrado oposición a su progresivo socavamiento de la unidad nacional y la democracia, ya desde la declaración de la muerte de Montesquieu. Al contrario, ha encontrado la complicidad de la derecha.

   El caso es que ese vídeo programático expuesto por el Doctor  es de 1986, sin que en su momento supusiera, que yo recuerde,  la inhabilitación política del Coletas, a la que debiera haber seguido la del Doctor.  No recuerdo ninguna protesta siquiera al nivel de la agresión; agresión  en aquel momento verbal pero cumplida progresivamente hasta hoy.

La derecha, es decir, el PP, combina las cualidades de la zorra y la gallina. La gallina para enfrentarse a los programas totalitarios del PSOE y la zorra para estafar a sus propios votantes. La  política se ha convertido desde tiempo atrás en un concurso de estafas entre el PP, el  PSOE y los separatistas. 

E importa mucho entender de una vez cuál es el fondo de la cuestión: la democracia viene del franquismo y solo podía venir de él, que nunca tuvo oposición democrática. La  transición fue hecha desde el franquismo y  por franquistas y, lo que es más decisivo,  refrendada masivamente, en 1976, por el pueblo en contra de los rupturistas que se consideraban y consideran herederos del Frente Popular. El Frente Popular no fue otra cosa que la tiranía, el crimen y el terror desde unas elecciones fraudulentas.  La decisión popular de 1976 empezó a ser traicionada por la UCD y luego más a fondo por el PP, que se adhirió a la demagogia  del PSOE y los separatistas criminalizando a sus propios padres y abuelos. Como la palabra cultura provoca alergia en ese partido de señoritos mangantes que es el PP, han sido incapaces de reivindicar la verdadera historia, han entregado al nuevo frente popular la legitimidad histórica y política y la autoridad moral. De ahí solo podía salir la dinámica política que estamos viendo desde Zapatero.

   En otras palabras,  el PSOE y sus aliados quieren destruir de una vez  la democracia que evidentemente viene del franquismo, y que, insisto,  solo podía venir de él. Y gracias al PP, hoy los herederos del Frente Popular se sienten lo bastante fuertes para volver a lo de siempre. La derecha, claro, se va asustando, se muestra gallinácea y espera que sea la UE la que nos salve de su compañero de estafas. La reacción tiene que venir de otro lado. Es preciso que el montaje estafador de reparto de poder y dinero entre PP y PSOE se acabe de una vez. Tiene que surgir la alternativa, y con urgencia y máxima energía.