Hay que ser memo para pensar que el gobierno de Sánchez hace cualquier cosa a favor de algo o de alguien que no sea él mismo. Ayer se nos ofreció un supuesto acto de homenaje a los fallecidos que no era otra cosa que autobombo de Pedro y Pablo con desprecio abundante de los que no consideran de los suyos.

Por la cosa de que la penitencia siempre es necesaria, ayer me tragué el acto de homenaje a las víctimas del COVID.

Nuestros Pedro y Pablo y Pablo y Pedro no dan puntada sin hilo. Por ejemplo, para aprovechar para reivindicar la sanidad pública. Pues sí, que la propaganda es la propaganda.

 

 

Pude comprobar una catarata de agradecimientos a todo el mundo en la que he echado en falta al menos la mención a la Iglesia católica. Porque ha sido la Iglesia la que ha estado saliendo, y sigue saliendo, al paso de las necesidades más básicas de las familias con atención personal, reparto de alimentos, acogida, así como atendiendo espiritualmente a tantos enfermos y orando por los difuntos. No solo han fallecido sanitarios, también muchos sacerdotes atendiendo a los contagiados.

Tampoco recuerdo una mínima referencia al ejército español, que ha estado haciendo de todo, desde desinfectar residencias y espacios públicos hasta cuidar y honrar debidamente a los fallecidos. Nada.

Esto es simple y llanamente bajeza moral. Era de esperar. Para los planes de estos dos, unidos a los planes de sus cómplices de gobierno, si hay dos instituciones que podrían poner problemas ante sus manejos, esas serían sin duda la Iglesia y el ejército.

Me pareció un papelón el que tuvieron que asumir y aguantar el vicepresidente y el secretario de la conferencia episcopal. En el funeral de hace unos días en la catedral de la Almudena, presidido por el cardenal arzobispo de Madrid y con una gran asistencia de prelados, entre otros el presidente de la conferencia, y con la presencia destacada de los reyes con sus hijas, no se dignaron aparecer ni presidente ni vicepresidente, que, por cierto, si estuvieron en otros funerales. Pero… en este momento, guiños a todos, convenia dejar claro que ellos, Pedro y Pablo, con la Iglesia nada, y dejarlo claro de forma más que evidente.

Eso sí, ellos querían su acto para marcar formas, intenciones y distancias por si acaso a alguien se le estaba olvidando. Invitaron a representantes de todas las religiones, a todos por igual, olvidando que, según nuestra constitución, la Iglesia católica no es una religión más. Lo dice la constitución, cosa que un bledo sería mucho importar.

allí estuvieron aguantando el chaparrón y el desprecio D. Carlos y D. Luis. Agradecimientos para todos: médicos, personal sanitario, transportistas, agricultores… una lista casi interminable. Ni una mención, siquiera muy chiquitita, a la Iglesia católica, que es el gran colchón que está atendiendo a miles de familias y está paliando unas situaciones realmente de emergencia que, de no ser por la Iglesia, supondrían un auténtico estallido social. Nada. Bajeza moral.

Ya saben, una confesión religiosa más que en este tiempo no ha hecho nada que mereciera ni siquiera una brevísima mención.

Con esta gente, con los Pedros y Pablos, no merece la pena ir ni a por una herencia. Distancia e ideas claras.

https://www.infocatolica.com/blog/cura.php/2007170617-bajeza-moral-y-papelon-eclesi