Manifa, Dortmund, pasado 9 de agosto. Michael Fritsch, el Comisario Jefe de Investigación Criminal de Bajo Sajonia, toma la palabra y denuncia las abusivas, brutales e injustificadas medidas del gobierno de Merkel sobre la plandemia. Durante la manifestación, Michael Fritsch recordó a sus colegas sobre el hecho de que están obligados a negarse a cumplir órdenes ilegales y a cumplir con su deber de reprimir.

Basta ya de tanto abuso

Aunque el discurso utiliza demasiada ferralla jurídica  - citando las irregularidades técnicas de las leyes ferozmente represivas que los políticos germanos han impuesto sobre su propia población - nos encontramos, como en su día la policía del Estado yanqui de Indiana, con un paulatino fastidio dentro de la policía de muchos países ante el salvajismo de las despóticas leyes infligidas sobre la población que los gallifantes están imponiendo. Y en España, ¿qué?

El discurso del policía, momentos indelebles. “A todos los representantes de los medios y a los políticos os recuerdo que habéis cavado vuestra propia tumba. La humanidad no es ciega ni estúpida. El mundo entero puede informarse en muchos canales hoy en día y exponer vuestras mentiras. Hay un montón de mentiras”. Infinitas. Y aclarando que "no soy un ser humano comprometido con la obediencia incondicional". Y no se puede "encerrar ni controlar a millones de personas". Brillante

A los mismos gallifantes les recuerda que "con los muchos hechos y las voces de la ciencia y la medicina que prueban que los efectos del Covid-19 sobre la tasa de mortalidad real son mínimos, ¿por qué el Parlamento Federal Alemán aún no ha levantado la declaración de la condición epidémica?”. Vete a saber, Michael. Más tarde, apostilla que " sin una base legal, cualquier limitación o supresión de derechos fundamentales no es lícita. Sí, incluso es inconstitucional. Como agentes de la policía, no podemos cumplir órdenes ilegales. Manifestarnos en la calle no es solo nuestro derecho, sino nuestro deber".

Tras este discurso, suspendido de empleo y sueldo

Tras este discurso, Michael Fritsch fue suspendido de empleo y sueldo Algunos, como el poli alemán, asumiremos hasta las últimas consecuencias la denuncia de esta pantomima coronavírica y el actual Estado dictatorial médico-sanitario. Y esperamos que la policía no prosiga en su infame tarea de ser enemiga de su propio pueblo, como los militares, oprimiéndolo. En fin.