SPECTRE, la organización secreta terrorista dirigida por el malvado y megalómano supervillano, Ernst Stavro Blofeld, ya puso en marcha su oscuro plan. Nadie hubiera imaginado que su base secreta se encontrase aquí en España. Aún no sabemos exactamente dónde, pero podría ser debajo del Museo del Prado, del Santiago Bernabéu o de las Torres Kio, todo es posible. Tampoco sabemos dónde está 007 para intentar evitar la catástrofe. ¿Qué no lo creéis? Leed y prestad atención.

El despiadado Blofeld es la cabeza de la organización que opera en las sombras y que todo lo sabe y todo lo ve. Su objetivo es el dominio mundial y para ello cuenta con una red de hombres poderosos que están a su servicio y de sicarios que ejecutan sin rechistar sus órdenes sean las que sean. Todos le temen y todos obedecen. Coordinados y agrupados en células clandestinas, sus hombres están en todas partes: gobiernos, organismos internacionales, ONGs, consejos de administración de multinacionales y hasta en el quiosco de la esquina. El consejo de SPECTRE está formado por un total de 11 miembros que nadie conoce. Sus identidades son secretas y forman parte del comité de expertos que controla toda la organización, el corazón mismo, el núcleo del poder de SPECTRE.

En medio de la pandemia del coronavirus el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y ante las preguntas de la prensa acerca del misterioso comité de expertos que asesora al gobierno ante la situación de crisis, respondió lo siguiente: No les voy a dar nombres de ninguna persona del equipo porque en todo este proceso que llevamos de varios meses las presiones que sufre cualquier persona de la que se da el nombre, por parte de la sociedad en general y de los medios de comunicación en particular, acaban haciendo muy difícil que pueda trabajar con la suficiente libertad”.

Y añadió: “Es un equipo de unos 11 técnicos que trabajan en la dirección general de Salud Pública y que ahora cada uno de ellos está trabajando muy estrechamente con la comunidad autónoma que le corresponde. Y yo creo que lo que mejor podemos hacer es que hagan su trabajo correctamente y de la forma más independiente posible”. Blanco y en botella.

SPECTRE trabaja en las sombras y el secretismo, pero al menos nos dice que lo hace por nuestro bien y que es mejor que no sepamos sus nombres ni quienes son. Eso sí, son 11. Son ellos.

En España tenemos la ley 33/2011, conocida como Ley General de Salud Pública, que exige en su artículo 11 que se actúe con transparencia. En el apartado Colaboración en salud pública e imparcialidad en las actuaciones sanitarias, afirma que “las administraciones sanitarias exigirán transparencia e imparcialidad a las organizaciones científicas y profesionales y a las personas expertas con quienes colaboren en las actuaciones de salud pública, incluidas las de formación e investigación, así como a las personas y organizaciones que reciban subvenciones o con las que celebren contratos, convenios, conciertos o cualquier clase de acuerdo”. Por si no quedase claro continúa “A estos efectos, será pública la composición de los comités o grupos que evalúen acciones o realicen recomendaciones de salud pública, los procedimientos de selección, la declaración de intereses de los intervinientes, así como los dictámenes y documentos relevantes, salvo las limitaciones previstas por la normativa vigente”. Por supuesto Ernst Blofeld y su blanco y suave gato persa están por encima de esas frivolidades.

Estamos en manos del anónimo comité de expertos encargado de decidir y analizar cómo y cuándo se impondrá la nueva normalidad en el Nuevo Orden Mundial. Algún topo o doble agente deslizó subrepticiamente que forman parte de los 11 de SPECTRE algún epidemiólogo, un médico, pero también un astrofísico, un licenciado en Historia, un economista, un filósofo, un analista de Open Society Institute (ups, perdón, se me escapó…), un experto en Bid Data, incluso un asesor del Ministerio de Inclusión, (valga la redundancia), Seguridad Social y Migraciones. En definitiva, lo mejor de cada casa.

No hay duda que Ernst Stavro Blofeld sabe de montar equipos. También, que a esta altura de la película, solo nos queda confiar en que aparezca antes de que sea demasiado tarde nuestro hombre, el del Martini seco mezclado, no agitado. Sí, me refiero a él: Bond. James Bond.