La ocurrencia disparatada se convierte en ley. La ideíca asalta el BOE desde la alucinación progresista de un gobierno de tarados, de tullidos intelectuales intoxicados por la plúmbea literatura marxista con la que se autolobotomizaron en su ya lejana juventud universitaria. Leían con fruición, pero sin enterder nada, el pensamiento paranoico-marxista de Louis Althusser, que estranguló a su mujer en un ataque de locura. Da lo mismo, las femibolcheviques se lo han perdonado, al fin y al cabo es uno di noi. Los que más latines fueron acumulando (que son los menos de toda esa tropa de hemipléjicos que la democracia nos ha regalado) quedaron fosilizados per saecula saeculorum con aquel panfleto insoportable, a modo de “Camino”, de Escrivá de Balaguer, titulado “Conceptos fundamentales del materialismo histórico”, delirio pretenciosamente filosófico escrito por la comunista chilena Marta Harnecker, que acabó casándose con el jefe de los Servicios Secretos cubanos. O sea, con el capo de la cheka castrista. Mientras ella le calentaba el tálamo, él calentaba a hostias a los cubanos anticomunistas. Después se fundían los dos en el materialismo carnal borrachos de sangre y de ron, ella para parir más plomo doctrinal y él para parir más muertos reaccionarios. Plomo y muerte, la coyunda ideal de la Arcadia Feliz del socialcomunismo.

De ahí vienen, aunque algunos ni siquiera lo sepan, Pedro Sánchez y su cuerda de tarados gubernamentales que hacen de la chifladura ley, de la chaladura norma, de la demencia código y de la alucinación reglamento. Se quedaron anclados en la cantina progre de la Facultad, como los yonkis en el caballo, los farloperos en la coca y los fumetas en la marihuana. Adictos al progresismo tienen la férrea doma marxista de lesgislarlo todo, hasta el último segundo de la intimidad y la cotidianeidad de los pueblos que esclavizan con las armas o con los urnas. Da igual, las cadenas son siempre las mismas. Legislan sobre el quita y pon de la corbata. Legislan sobre el termostato del aire acondicionado y de la calefacción. Legislan en nombre de los dioses paganos del Cambio Climático, del

Calentamiento Global y de la ideología de género. Legislan sobre las leyes universales, eternas e inalterables de la Biología. Legislan sobre nuestra memoria y nuestros recuerdos. Legislan sobre cómo debemos ligar y, si hay suerte, sobre cómo y cuando podemos besar, acariciar y follar. Legislan para que las niñas aprendan a mear como los niños. Legislan sobre cómo debemos pensar y hablar. Legislan sobre lo que podemos leer, lo que debemos ver y lo que estamos obligados a hacer para no ser motejados de fascistas... acaban de legislar, autorizar y bendecir un campamento en Cataluña en el que les enseñaban a las niñas de once años a poner condones con la boca, socapa de Educación Sexual. No hay noticia de que ningún padre le haya hecho recoger todos los dientes del suelo con las manos y los dedos rotos a ninguno de los maestros del campamento. También ellos son unos tarados. Y unos cobardes.