Hay una ley máxima en política: cuando el pueblo se vuelve instintivamente contra ti, significa que estás acabado. Significa que en tu sonrisa impostada, en tus gestos teatrales, en tu palabra hueca todos han visto el sello indeleble de la fragilidad. El "fra-casado" ha pasado de ser una pequeña gracieta de redes sociales a convertirse en un diagnóstico certero, y general, de la actual cabeza del PP.
 
Yendo al grano, Ayuso ha aportado pruebas sobre el único contrato que la Comunidad firmó con la empresa de su hermano durante la pandemia. El gobierno regional pagó a Priviet Sportive unos 55.850 € no en concepto de "comisión", sino como pago por un servicio, en este caso, la gestión para conseguir el material sanitario en China y su traslado a Madrid. Por otra parte, Tomás Díaz Ayuso lleva 14 años realizando tareas como ésta con la Administración regional. Finalmente, conocidos estos detalles, ya el viernes Casado los dió por válidos y se comprometió a cerrar el expediente abierto contra Ayuso. 
 
Naturalmente, quien crea que el problema de Ayuso es que, en los momentos más duros de la pandemia, su hermano nos trajo de China mascarillas homologadas, está claro que no está enterando de nada. Porque aquí de lo que hablamos, simplemente, es de una cuestión de liderazgo, o mejor dicho, de falta de ello. Casado ha elegido fatal a su mano derecha, un don nadie sin personalidad sobre quien todo el mundo hace bromas con sus lanzamientos de huesos de aceituna. Parece de chiste. Teodoro tiene ese olfato que otorga Dios a quienes niega el talento, y él ha olfateado que el futuro del PP no pasa ni por él, ni por Casado.
 
Siempre me ha fascinado el papel de los mediocres en la política. Ya "en tiempos" Adolfo Suárez se autocalificaba como un "chusquero", pero si hoy resucitase Suárez, al lado de estos pagafantas, lo haría con cara de Metternich. El pobre Antonio Hernández Mancha, aquel espanto de Rodríguez de la Borbolla, la inútil de Celia Villalobos, el pan sin sal de Rafael Catalá...Estos bobos solemnes han logrado sobrevivir en la política porque hay otra ley de la política que también se cumple siempre: que el pueblo se lo traga casi todo. 
 
Teodoro es el tuerto en un país de ciegos, y de gentes a las que todavía no falta el pan en la mesa ni un vaso de vino, a Dios gracias. En otras circunstancias, la mano derecha de Casado estaría de administrativo en una oficina o poniendo sellos en una oficina de Correos. Puestos de trabajo absolutamente dignos, mucho más que el que tiene ahora, haciendo de fontanero tramposo en Génova, haciendo la pelota al jefe sin descanso, dejando que, por sus celos de niñato mal afeitado, se esfumen las esperanzas que millones de españoles tienen de poder echar a Sánchez del poder cuanto antes. 
 
Pero ya dice el refrán español que "quien con niños se acuesta, meado se levanta", y así es. Estos pijitos que han pasado de saltar surcos en el pueblo a la corbatita rosa y el máster en Puturrú de Fuá, son los niñatos de los que hoy depende esta España que un día fue imperial. Igual en un partido que en otro. Porque los que hace 40 años parecían chusqueros al menos sabían comportarse como hombres, ante los hombres y aún mucho más ante las mujeres.
 
Y así esta presidenta que se ha "chupao" lo peor de la pandemia en Madrid sufriendo el boicot del propio Gobierno nacional, que ha dado oxígeno a los empresarios de la hostelería con sus medidas liberalizadoras (no es casualidad que todos tengan pósters suyos en los locales), esta presidenta que ha hecho un hospital en tiempo récord (también boicoteado por la izquierda) salvando miles de vidas...Esta presidenta ha puesto sus reales tacones en Génova y ha dicho: "Aquí estoy yo".
 
Lo que vienen haciendo las mujeres con los niñatos siempre que éstos se han pasado de listos.