Ni con el Diablo ni con criminales. Esta cuadrilla de bandidos engreídos pretende salirse con la suya una vez más, hacer olvidar lo ocurrido y reescribir la historia… de nuevo. Para ello proponen que los demás aceptemos un repugnante sofisma que denominan “pacto de reconstrucción”; en realidad lo que quieren es lavarse la cara e incluso dárselas de campeones. Para ello, ahora llaman a la puerta de la oposición. Para ello, ahora enarbolan la bandera de la solidaridad, de la necesidad e interés nacional y no se sabe cuántas cosas más en todas las cuales se vienen ciscando desde el primer aviso, allá por finales de 2019, de la que se venía encima.

Si no tiramos a la papelera del ordenador las hemerotecas aún vigentes, si los españoles de una vez y en adelante no olvidamos, ni perdonamos hasta que veamos que quien la hace la paga, el saldo en todos los aspectos de lo hecho por el binomio Sánchez/Iglesias con premeditación y alevosía, no sólo en el de las cifras “oficiales”, es desolador y criminal; hasta han pretendido beneficiar materialmente a sus allegados sin importarles el sufrimiento de todos nosotros, para qué hablar del recorte inconstitucional de nuestras libertades más básicas e inalienables. La oposición no puede bajo ningún concepto mirar para otro lado, no puede esgrimir razón ni justificación alguna no sólo para no pactar, sino ni siquiera para sentarse a la mesa como parece que van a hacer.

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Nada de pretendidos consensos, estúpidos buenismos y demás zarandajas por el estilo. La oposición debe exigir la dimisión de todo el Gobierno, algo que ya está tardando, como paso previo indiscutible e innegociable. Sólo tras ello, la formación de uno provisional de “concentración y emergencia” formado por los líderes de los partidos con representación sólo a nivel nacional; también el PSOE, pero sin los culpables. Dicho gobierno debería llegar a acuerdos para afrontar la hecatombe que ya ha comenzado; acuerdos obligatorios para quien gane las próximas elecciones que hay que convocar de inmediato. En esos trámites quedará patente quiénes son nuestros dirigentes, para bien o para mal… una vez más si fuera este último el caso y por desgracia.

Si no fueran capaces, conforme al artículo 8º de la Constitución correspondería a las FF. AA. y policiales adoptar las medidas necesarias. De otra forma todo seguirá igual, o sea, peor. El PP actuará de mamporrero, VOX decepcionará a sus verdaderas bases y PSOE-Podemos, más sus aliados secesionistas, avanzarán sustancialmente en la imposición de su programa totalitario, disolvente, bolivariano; en tal caso con la complicidad de dichas FF. AA. y policiales. ¿Qué no se lo creen? Pues que Dios les ampare o mejor que les coja confesados.