Me alegro sinceramente de que todos mis ex de VOX, familiares, amigos y camaradas, que de todo hay y en abundancia, estén desternillándose de risa a cuenta de la gacetilla que los sicofantes del Diario Público han publicado sobre El Correo de España (ECDE) de la que sus lectores (si es que alguno tiene) sacarán la conclusión de que éste digital es una suerte de diario Pravda, Granma o la Agencia Tass de VOX. En definitiva, lo que el Diario Público es respecto de la izquierda que financia su oquedad y su mezquino sectarismo progre.

No voy a abundar con cansina reiteración en la magnífica respuesta que Álvaro Romero, editor de ECDE, le ha dado al Diario Público y a su gacetillero, porque no quiero darle la satisfacción de una polémica al plumilla que escribe de lo que ignora con la pomposidad del tonto que cree estar en el secreto de los arcanos de lo que él llama extremaderecha, en la que nos da palco preferente junto a VOX. Ahí, el que se desternilla soy yo.

Pero sí creo que, por respeto a nuestros lectores, muchos de ellos simpatizantes, militantes y votantes de VOX, es conveniente aclarar, siquiera sea grosso modo, la relación de ECDE con VOX: inexistente. No es laconismo expresivo, es que no hay más. Aquí hemos aplaudido a VOX cuando desde nuestro leal saber y entender y, por supuesto, desde nuestra subjetividad, desde nuestra honradez intelectual y desde nuestra libertad periodística hemos creído que debíamos hacerlo. Del mismo modo les hemos  criticado. Cuando han recibido el aplauso, han callado, y cuando han recibido la crítica nos han vetado y nos han enviado a sus cordiales emisarios para reconvenirnos con cariñosas y veladas amenazas. Emisarios que, cuando se han convencido de que ni Álvaro Romero ni yo creemos en los poderes taumatúrgicos de VOX, nos han retirado hasta el saludo calificándonos de torpes y de marginales. Bien, sea.

Seguiremos en la misma línea, el aplauso y la crítica a VOX, cuando creamos que se lo merecen. Y, por supuesto, nadie será ni censurado ni vetado en ECDE por cantar las alabanzas de VOX porque nosotros sí creemos y practicamos la libertad que otros solo pregonan y que utilizan para financiar publicitariamente a Federico el Grande, que entre cuña y cuña de VOX pedía el voto para Isabel Díaz Ayuso. Ahí, el que se desternillaba era yo. A mandíbula batiente. Quizá porque soy muy torpe y muy marginal.