No podría seguir enviando mis Cartas al Director sin relatar, y detallar, mi experiencia "periodística" con el Correo de España. 
 
Aunque en el cine hay películas que cuentan la historia empezando por el final (mi favorita de estas características es El crepúsculo de los dioses del gran Billy Wilder), cumpliré la máxima de que las historias se cuentan empezando por el principio. 
 
Para mi el comienzo de la relacion  con este noble medio de comunicación ha sido muy reciente, ya que fue mi Esposa quien me recomendó la semana pasada su página web por la calidad de autores y artículos. 
 
Poco podía imaginar que la humilde Carta al Director que envié el pasado jueves 16 de julio del 2020 fuese a ser publicada. Mis reticencias a ese respecto nacían del brutal nivel de los autores y la calidad de sus textos, pon lo que concebia imposible que tuviera cabida un texto como el que había enviado (el gran Oscar Wilde decía que "creía antes en lo imposible que en lo improbable", y esa imposibilidad,  en mi caso, se materializó). 
 
Que mis modestas Cartas se vean acompañadas de artículos periodísticos de mis admirados D. Eduardo García Serrano y D. Pio Moa, es como si formase parte de una terna, en Las Ventas, con Joselito "el Gallo" y Manolete (y eso que ni de mozo pisaba la era donde hacían las vaquillas en mi pueblo). Al primero de ellos lo he seguido en su estupendo programa Noticiario 1936, y en la tertulia del Gato al agua, ambos  programas de Intereconomia, y a D. Pio Moa por sus fantásticas intervenciones en el programa Sin complejos del gran Luis del Pino).
 
Pero aún hay más, D. Alvaro Romero y D. Javier Navascues (mañico como yo) han sido la cordialidad personificadas, y con un trato profesional riguroso y exquisito. Mi agradecimiento más sincero a ellos por haber articulado mi humilde "desembarco" en este gran periódico, y por sus consejos y paciencia (jamás había escrito en público y realizarlo en este medio supone una responsabilidad enorme) 
 
Los autores de El Correo de España disponen de unos curriculum académicos y profesionales que me sobrecoge cada vez que escribo una de mis Cartas porque la calidad, nivel analítico y expositivo de dichos autores es de primerísimo nivel. Tengo que nombrar a dos, entre el elenco de autores de este periódico, por una cuestión de familiaridad  al haber visto sus brillantes intervenciones, con frecuencia, en el programa de televisión El gato al agua de Intereconomia, son D. Tomás García Madrid y D. Antonio Alonso Timón. 
 
Creo que uno de los problemas más graves de España es la ausencia de conciencias críticas. El Correo de España es una de las mejores curas que se puedan encontrar a esa dolencia casi endémica. Si consigo que un solo lector se acerque a este vigoroso medio de comunicación libre y desacomplejado daré por bien empleado el tiempo que me lleva escribir mis sencillas Cartas. Es más, comunicaré a antiguos compañeros de trabajo, amigos, parientes y conocidos la existencia de este periódico, no para que puedan leer las Cartas de este "juntaletras" de vocación tardía, sino para que puedan tener la oportunidad de recibir un torrente de información veraz, libre y analítica. 
 
Tengo que citar de nuevo a Oscar Wilde, autor de prolijo ingenio y agudeza, que decía: "la experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones". Creo que he sido una persona con bastantes "experiencias" y no me siento orgulloso por ello porque en la mayoría de las ocasiones no te perjudicas a ti mismo sino a las personas que te quieren mejor. En ese sentido y con un bagaje personal manifiestamente mejorable me consuela parcialmente que, a partir del otoño tardío de mi existencia, si alguien le pregunta a mi Esposa o Hijos sobre mi puedan decir que su marido, o padre, escribe en EL CORREO DE ESPAÑA.