Siempre he pensado, en términos de crítica política, que no personal, que el botones Casado era eso, un botones del PP, el típico secretario particular, correveidile entre el “Mariscal” Aznar (eso se creía él) y sus pelotas, de entre los que destacaba un tal Rajoy, que ya sabemos todos como nos ha salido…

Casado era el típico estudiante… que no estudia, que se pasa el día dedicado al activismo político, y cuya capacidad intelectual es francamente reducida, posiblemente por no haberse esforzado lo suficiente.

Cuando a uno le regalan el grado en Derecho, en una de esas universidades basura, o escoba, que recogen lo que nadie quiere, y expiden títulos con la misma diligencia que los estancos expiden sellos de Correos, y que encima te convalidan un máster ¡por el grado en Derecho!, que previamente te han “facilitado”, pues con esas alforjas culturales, no se le pueden pedir peras al olmo, digo al botones.

Y ese botones, por las vueltas que da la vida, y algún interés oculto para que así haya sido, posiblemente masónico, de repente se ve convertido en Capitán de Navío del PP, cuando lo suyo era ser un simple grumete, o, como mucho, guardiamarina, pues claro, pasa lo que tiene que pasar…

El aspirante a presidente…de su comunidad de vecinos, y eso como mucho, sabe que no es nada ni nadie, y como suele suceder en estos casos, suspira por hacerse una foto con el presidente del gobierno de España, aunque éste sea un dictador del tres al cuarto, con aires de político bolivariano, y no sea más que el hombre de paja del siniestro total de Pablo Iglesias.

El dúo genocida, que están más quemados que la pipa de un indio, encuentran en el indigente mental la tabla de salvación para su naufragio, y aspiran a hundirle con ellos…, o salvarse los tres, obviamente destrozando por el camino al PP, partido para ayudar…a los partidos de izquierdas.

Y así, unos hundidos social y electoralmente, y el otro que no termina de remontar, y va a ser pasado a estribor por VOX, han juntado sus miserias, para intentar darse un poco más de vida, aunque ven que la gente ya está hasta los huevos de todos ellos, pues con las cosas de comer no se juega, y con la libertad de los demás, todavía menos.

¡Pobre Casado! Cómo se van a reír, se están riendo ya, de usted, y lo que es peor, sus consejeros áulicos, elegidos entre los más tontos del lugar, seguro que no se percatan de la estrategia de la PSOE y Unidas Podemos, consistente en socializar los muertos, y hacerle corresponsable del genocidio de más de cuarenta mil personas mayores, al menos por ahora.

Sic transit gloria mundi, grumete Sacarino Casado.