Ayer vi por televisión al subcomandante Marcos, digo Iglesias, presentando las “grandes” medidas sociales del gobierno del que dice ser vicepresidente segundo, además de ministro de “igualda”, por derecho de consorte, y encargado de los asuntos sociales, es decir de la compra de votos cautivos, que en España abundan, y mucho.

Cantaba las bondades de un gobierno que nos ha metido de cabeza en esta situación, no haciendo nada hasta que ha sido demasiado tarde, que actúa con una total improvisación, dando palos de ciego, y generando un estado de excepción, que no de alarma, no sin antes hurtar las competencias correspondientes al Congreso de los Diputados, único representante legítimo del pueblo español…

Hablaba y no callaba, pues desde luego tonto no es, y tartamudo tampoco, pero hay que ver la demagogia que se gasta, y como vende palabrería barata, mientras todos sufren la situación, menos él y su extraña familia, que tiene varios miles de metros cuadrados al aire libre, con piscina, etc., para pasear, tomar el aire, etc., mientras la gran mayoría de nuestros conciudadanos tienen que vivir en unos pisos prácticamente de juguete.

Olvidó” explicar que los más de tres millones de trabajadores por cuenta propia, o autónomos, que hay en España, y que a su vez generan un número similar, o incluso superior de asalariados, han sido abandonados por el desgobierno que el vicepreside, pero con la ley en la mano, faltaría más, aunque en realidad es un real decreto-ley, el 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COIVD-19 (BOE del 18).

Son 46 páginas de letra menuda del BOE, con once hojas y media de Exposición de Motivos, nada menos, y en cuyo Art. 17 se deja a la intemperie a los autónomos, si está situación no se prolonga más de un mes…

En efecto, el citado artículo 17 regula –es un decir- la “Prestación extraordinaria por cese de actividad para los afectados por declaración del estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19”, y dice así:

1. Con carácter excepcional y vigencia limitada a un mes, a partir de la entrada en vigor del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo… o hasta el último día del mes en que finalice dicho estado de alarma, de prolongarse éste durante más de un mes, los trabajadores por cuenta propia o autónomos, cuyas actividades queden suspendidas, en virtud de lo previsto en el mencionado Real Decreto, o, en otro caso, cuando su facturación en el mes anterior al que se solicita la prestación se vea reducida, al menos, en un 75 por ciento en relación con el promedio de facturación del semestre anterior…”, y Bla. Bla. Bla.

Es decir, si la situación dura menos de un mes, por ejemplo los 15 días previstos inicialmente, o incluso 25, por ejemplo, no van a recibir ni un céntimo, y tendrán que seguir afrontando todos sus gastos, hacienda, seguros sociales, alquileres, suministros, etc.

Mientras que los políticos no sufrirán merma alguna en sus ingresos, y tampoco los funcionarios y empleados públicos, el pequeño y mediano empresario, autónomo, etc., deberá apechugar con el cien por cien de las pérdidas que sufra, y tendrá que seguir haciendo frente a todos los gastos que su negocio –en este caso, más bien una ruina-, le genere…

¡Acojonante! No tengo palabras.