Parece que el delfín de Evo Morales, Luis Arce, ha salido vencedor  en las elecciones presidenciales en Bolivia. Pueden respirar aliviados los podemitas, sus trapos sucios ya no saldrán a la luz.

Poco ha durado el descontento con Evo Morales y pronto se han olvidado sus escándalos de corrupción, incluida la de menores. Luis Arce fue uno de los ministros con más peso en los gobiernos de Evo Morales. Cómo Ministro de Economía estaba plenamente implicado en las políticas del MAS (Movimiento Al Socialismo), partido de Morales. De hech,  Arce también está implicado en escándalos de corrupción. Según la oposición Arce habría consentido los desfalcos detectados en el denominado Fondo Indígena, al permitir el depósito de dinero público en cuentas particulares, la mayoría de dirigentes y personas ligadas al MAS. Además se le investiga en relación a la contratación por su parte de la empresa de ofimática Sysde, a la que se abonó una cantidad de 3 millones de dólares por una trabajo que no realizó y acabó haciendo otra empresa y también se le critica duramente por la gestión de los planes de pensiones bolivianos.

Los Departamentos de La Paz, Ouro, Cochabamba  y Potosí han dado el triunfo al candidato bolivariano, que perdió en los otros 5 Departamentos del país andino. Con un 52 % de votos favorables, Arce se ha apresurado a decir que van a reconducir los cambios porque han recuperado la democracia y la esperanza. Por su puesto, Maduro ha saludado con entusiasmo la victoria de la ultraizquierda:” El pueblo boliviano unido y consciente derrotó con votos el golpe de Estado que le dieron a nuestro hermano Evo”. En España,  Pablo Iglesias ha repetido el mensaje de Maduro: “Dejaron votar a los bolivianos y lo han vuelto a decir muy claro. Nueva victoria histórica del Movimiento al Socialismo y lección ciudadana al golpismo. Felicidades presidente”.

También coincide por estas fechas  el referéndum en Chile sobre el cambio constitucional que se ha propuesto tras los  violentos disturbios de hace un año y que se celebrará el día 25 de este mes.  A la progresía ya no le vale la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet y pretende sacar adelante un texto legal que blinda legalmente las tesis sobre el cambio climático y la ideología de género. Chile había sido hasta ahora un oasis de estabilidad y progreso económico en el subcontinente. Junto a Colombia gozaba de la mejor evolución del PIB y Chile disfrutaba de la mejor renta per cápita de toda Latinoamérica.  Chile se caracterizaba por un alto nivel de comercio exterior y una reputación de instituciones financieras sólidas, así como una  calificación de bonos soberanos equiparables a los países europeos. Las revueltas de la ultraizquierda pusieron fin a la bonanza económica de Chile y el cambio constitucional propuesto amenaza con entregar el país a la agenda mundialista.

Si añadimos la deriva que el Papa Francisco está imponiendo en la Iglesia católica, tan importante en toda Latinoamérica, sin duda no podemos más que alarmarnos ante el avance de las tesis globalizadoras  progresistas. En efecto, las tesis del del Papa Francisco, tanto en su última encíclica titulada Fratelli tutti., como en la anterior, Laudato, parecen que abrazan las misma teorías de la agenda mundialista respeto al cambio climático y la migración, hasta el punto que el cardenal Vigano, que fuera expulsado como nuncio apostólico en EE.UU, ha afirmado textualmente que la encíclica “daría la impresión de que fue escrita por un masón”.El mismo semanario de la Gran Logia de España saludaba la encíclica Fratelli tutti, con la el esclarecedor anuncio de que “abraza la Fraternidad universal, el gran principio de la Masonería moderna”.

Se avecinan malos tiempos no sólo en España.