Reducida Cayetana a un escaño de silencio y sombra, Isabel Díaz Ayuso, con su timidez de acero y sus ojos fluidos que miran al adversario sabiendo lo que realmente es: el enemigo, es la pieza a batir, la cabeza a cercenar a la que le espera una metopa en el pabellón de caza de los furtivos socialcomunistas, acompañados en la cacería por la rehala de C,s, jauría hasta ahora, de perritos de salón y compañía a la que Ignacio Aguado, el chucho de los paulov de la izquierda madrileña, ha transformado en canes de presa en cuanto le han dado a oler la promesa de la presidencia.

Isabel Díaz Ayuso es tan lenguaraz como Cayetana y su discurso frente a la izquierda es tan afilado como las tijeras de Manuela Malasaña. Tiene, además, una dote de la que carecía Cayetana: la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Si fuera presidenta de Murcia o de La Rioja, no se ocuparían de ella ni aunque el Coronavirus hubiera devorado ya la huerta y los viñedos. Pero es la presidenta de Madrid, la Roma de España y de la Hispanidad, y eso para la izquierda de cerrado y sacristía pagana es una úlcera palpitante que les amarga en bilis, acidez y ardor de estómago la digestión de su potaje gubernamental con su puchero de casquería comunista aderezada con manitas de cerdo separatista.

Madrid se ha convertido para la izquierda en lo que España fue para Napoleón: la úlcera que pudrió su Ejército, minó su Poder y acabó con su Imperio. Por eso hay que destronar a Isabel Díaz Ayuso con la colaboración de los afrancesados de C,s. Y para eso hay que chapar Madrid inventando que en Madrid reina la peste negra del Siglo XIV y que gobierna la aristocrática y clasista anarquía de una comuna de señoritos de derechas con el ábaco del Tío Gilito, contando denarios de oro mientras los trabajadores mueren a pie de obra porque Isabel se niega a confinar el Foro y, en una suerte de Decisión de Sophie, prefiere la muerte de sus compatriotas al coma de las finanzas madrileñas.

Es tan burdo que solo la grotesca izquierda española puede comerse, sin regurgitar ni eructar, un argumentario como el inventado por el Gobierno socialcomunista para chapar Madrid con el único objetivo de defenestrar a Isabel Díaz Ayuso desde el reloj de la Puerta del Sol.