Al llegar la Transición, el separatismo abierto en Cataluña era tan marginal que tenía que travestirse de mero  autonomismo, pedir amnistía, etc. En Vascongadas, el historial de la ETA había sido el de sucesivas escisiones “españolistas”, aunque persistiendo en su ideología comunistoide. Desde la transición todo empezó a cambiar: el PSOE y la derecha se volvieron muy autonomistas, regalaron a los separatistas todo tipo de ventajas estratégicas,  empezando por la enseñanza. Ningún etarra más se volvió españolista-obrerista, y por el contrario, los partidos incluso nacionales empezaron a volverse antiespañoles a fuer de antifranquistas. ¿No consistía la democracia en antifranquismo? ¿Y quién más antifranquista que la ETA, que además habría traído la democracia al asesinar a Carrero Blanco?  En Cataluña, Pujol resumió la cuestión así: “los vascos (la ETA) abren brecha, y nosotros seguimos por ella” Poco a poco el separatismo fue sintiéndose lo bastante fuerte para desafiar al estado, en actitudes favorecidas y financiadas desde el mismo estado. El problema no ha estado tanto en Barcelona como en Madrid. 
¿A qué se debe esta evolución? En el caso del PSOE está claro: hay una tradición desde la insurrección de 1934, e incluso antes, de alianza con los separatismos en los que no dejaba de ver una palanca para destruir el estado nacional “burgués”,  objetivo fundamental de los socialistas.  En el caso de la UCD-PP había simplemente un vacío intelectual animado por el intento de distanciarse del franquismo. En definitiva, la UCD había traído la democracia partiendo del franquismo, pero al pretender que ese pequeño “detalle” se olvidase, se desarmó ideológicamente y comenzó a alimentarse de “los desechos intelectuales de la izquierda”. 
Ahora se plantean las elecciones en Cataluña. La política de VOX podría consistir en explicar estas derivas que han llevado al golpe de estado permanente contra la Constitución. Que el separatismo recuerda al nazismo en su racismo mal disimulado, y que tanto el PP como el PSOE han colaborado con él, contribuyendo al engaño privando de voz y voto a la mayor parte de la sociedad catalana, y Ciudadanos ha fracasado estrepitosamente. Esta podría ser la línea argumental junto con propuestas concretas que girasen en torno al fortalecimiento de la Constitución en contra de su socavamiento sistemático desde hace tantos años.