Permitir que la idiotez alcance el Poder Político de un  país, lo normal es que esa desatención se pudiera convertir para la legión de idiotas que existen por todas partes, en ejemplo a seguir. Lo que sería algo muy negativo y nada positivo, cuyos resultados, desgraciadamente, siempre se evalúan en las "cicatrices" que dejan en las costillas de los individuos que componen la sociedad que les sufre.

No es fabular decir que hay idiotas que son capaces de aprovecharse de esa desatención, y obtener para sí el extraordinario éxito de alcanzar el más alto poder político; eso no es fabular. Existen, y bien cerca, en activo, idiotas, pluralizando en nuestro Continente, y otros hubo que ya son historia, que nada entienden del funcionamiento gubernativo, ni tienen inteligencia para aprender, pero si saben premiar su acierto, maravillosamente en euros, y en "otras materias".

El que esa anomalía sea fugaz, así suele ser en la mayoría de los casos, no le quita gravedad a su muy dañino resultado para quienes disciplinadamente, trabajando y luchando cada día contra todas las dificultades que existen, tratan con ahínco de salir adelante, a pesar de estar bajo ese adulterado Poder, delincuencialmente castigados con las tiránicas ocurrencias del idiota.

Un ejemplo cercano en el tiempo -hay quien lo encuentra parecido-, es la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la Presidencia del Gobierno de nuestra Patria, que retrata a todo color al personaje beneficiario de esa permisividad que jamás debería volver a producirse. Muy pocas veces ha mostrado una "Polaroid", una imagen más fiel, de un ser tan, tan, tan... No voy a decir, idiota, por respeto; diré hueco en su cráneo de masa encefálica en buen uso. Él, con sus estupideces, nos metió al fondo del pozo de la crisis de 2008 y... sucesivamente, -¿que pasó, Aznar; no había otro mejor?- apareció con mayoría amplia, que no supo hacer con ella, Mariano Rajoy: a sus bajadas de impuestos que convirtió en un santiamén en subidas; su bajada de pantalones, el extraño comportamiento, con la cabronada separatista de la quimérica proclamación de la Republica de Cataluña, sin hacer el adecuado uso de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, rescatando la sede de la Generalidad de Cataluña, tomada por una tropa de hijos de... Repasando la labor en conjunto de lo que significó para España y para los españoles... El que quiera adjetivarle a él y a su obra, que lo haga. Yo, ya lo he hecho al principio.

Lo penoso, sobre todo por la ultima consecuencia -no es que los  periodos de esos dos fueran un paseo por la Rosaleda del parque del Retiro, de Madrid, una agradable mañana primaveral-, es que siguiendo "el ejemplo" de los anteriores, ascendió al Olimpo político Pedro Sánchez, que no es una fábula, sino una absoluta afirmación.