En respuesta parlamentaria - mitad de octubre- al partido naranja, el ilegítimo gobierno nacional admite que se está destruyendo información clave sobre la falsa pandemia. Las gloriosas labores de expurgo de documentos.

Documentación eliminada con "regularidad"

En julio, el “científico” ministerio del astronauta, Pedro Duque, acababa de "contratar a una empresa externa para un servicio de destrucción de información confidencial". El contrato fue chanchulleado por 7.105,56 euros, impuestos incluidos, y tras la presentación de cuatro empresas pretendientes, fue otorgado finalmente a la firma Normadat por 5.544 euros para un plazo de ejecución de un año prorrogable.

Insinúan que es práctica normal. "Se requiere que determinada documentación sea eliminada con regularidad". Y que se tritura alegremente papel "con todas las garantías de confidencialidad". Alegando lo exigible de su destrucción "una vez deja de ser necesario su uso, para asegurar la protección de los datos y de la información que los mismos puedan contener".

Entonces, ¿cómo podremos llegar a conocer la plandemia?

Y en cuanto a los documentos relativos al coronavirus, "no tienen un tratamiento distinto del que se le pueda dar a la documentación de cualquier otro asunto competencia del ministerio", concluye el departamento de Duque.

Huele mal, pero que muy mal. En fin.