Cuando nuestra Nación se está convirtiendo en una guerra sin cuartel entre grupos, el desmoronamiento de la misma es un hecho palpable, el pueblo honrado no cree en el Gobierno ni en el Parlamento, al ser éste considerado un organismo inútil, yo cada dia tengo más claro que la partitocracia es un gran error y en los sectores, que los hay, que piensan como yo se mira de reojo al Ejército como posible salvador de la situación.

Se hace mucha mención en los artículos de opinión de la famosa frase de Spengler en su libro la decadencia de Occidente, diciendo que sólo salvará a Occidente "Un pelotón de soldados".

Yo nunca he estado, ni ahora lo estoy, confiado en ese pelotón de soldados, puesto que cuando eso ha pasado en la Historia, la más reciente en nuestra Cruzada ese "pelotón de soldados" estaba empujado por el pueblo, ya que el Ejército no lo olvidemos, es el pueblo encuadrado en el mando, por lo tanto tiene o debe de ser el pueblo sano, el pueblo limpio el que empuje a esos soldados a cumplir con su misión y entonces sí, ese pelotón de soldados, como otras muchas veces se lanzará a cumplir su misión y si entonces no lo hacen, se les puede reclamar, pero en la actualidad ¿Qué apoyo o empuje tienen de un pueblo adormecido? Pongo dos ejemplos. En Marzo del 36  Jose Antonio Primo de Rivera se dirige a Franco, que solo era un General de prestigio, ofreciéndole ese ímpetu juvenil y comprometido de los militantes falangistas y en la actualidad han sido esos soldados retirados o no, los que han dado un paso adelante y uno de los partidos principales de la oposición, no me refiero al PP, no les ha hecho ni un guiño, más allá de que se porten bien. ¿Qué pueden esperar esos soldados de la sociedad y qué podían esperar aquellos?

Así que no les podemos pedir a nuestros soldados que actúen amparados en nuestra molicie, vicios y pasotismo y que sigamos esperando a que todo nos lo den hecho, eso sí, para poder criticar desde nuestro observatorio de Internet.

En consecuencia que no es lícito esperar a que unos lo den todo, mientras ese pueblo, verdadero motor del Ejército no les empuja con fervor y patriotismo. Respecto a ciertos militares, hablaremos otro día, que una cosa no quita la otra, pero como dice Carlos Herrera, "Lo que es, es".