1) Cristianismo y movimiento obrero en el Madrid franquista

 

Con el establecimiento y desarrollo del sistema capitalista e industrial en España en la época franquista, empezaron a desarrollarse grandes polos de crecimiento económico en el país, especialmente en las grandes ciudades industriales (Madrid, Barcelona, Bilbao...) que provocaron un auge y un aumento de zonas obreras en estas grandes ciudades española, a donde se trasladaron, especialmente partir de los años 50 y 60 una gran cantidad de mano de obra inmigrante, y que se empezaron a hacinar en condiciones pésimas en los barrios obreros de las periferias de Madrid (Carabanchel, Moratalaz, Vallecas, Alcobendas....), lo que motivó a las jerarquías católicas a movilizar su aparato de propaganda en los barrios obreros periféricos, para evitar el rebrote de grupos radicales.

 

El primero de los movimientos católicos de base que empiezan a extenderse por Madrid fueron la conocida como Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), fundada en 1946, y que según Carlos Nieto Sánchez "se pretendía que fuera, por una parte un instrumento de evangelización de la Iglesia para acercar a los obreros al mensaje cristiano y por otro, un modo de aproximar a la propia Iglesia, a veces muy alejada, a la realidad del mundo obrero".

 

La HOAC fue impulsada en Madrid por Guillermo Rovirosa, según su autobiografía, un técnico industrial catalán con inquietudes sociales que, en 1933 se establece en Madrid. Tras la guerra, inicia su labor de difusión cristiana a los más desfavorecidos, el llamado "apostolado obrero", primero, según Alberto Iniesta, en la Parroquia del Dulce Nombre de María en un suburbio pobre y marginal del barrio obrero de Vallecas entre 1942-1946, y luego, movido por su contacto con el mundo obrero madrileño, en la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC, cuya I Semana Nacional fue celebrada en Madrid a últimos de octubre de 1946), fundada por Rovirosa en Madrid en mayo de 1946 a iniciativa del Cardenal Enrique Pla y Deniel, Arzobispo de Toledo, donde realiza en los barrios obreros de Madrid una ingente labor apostólica y de formación, pero también de ayuda con asistencia a pobres y enfermos de los suburbios.

 

Tras ello y por las presiones de ciertos sectores, es expulsado de la HOAC en 1957 acusado de su obrerismo activista politizado, lanzándose hasta su muerte en proseguir su pensamiento social cristiano en su "Editorial ZYX" existente hasta los años 70 y donde se publicitaron numerosos textos propios de Rovirosa (que ideó conceptos como el comunitarismo o el cooperatismo integral) así como clásicos del movimiento obrero marxista y anarquista.

 

Las HOAC y su compromiso político con los obreros es descrito por Brian Crozier como "legalmente tolerado pero oficialmente desautorizado", y Paul Preston afirma que el mismísimo Franco opinaba de ellos que eran "políticos, demagógicos, y hacían socialismo"

Sin embargo, gracias a los militantes social-cristianos de la HOAC, se crearían en Madrid sindicatos como USO, CCOO o Acción Sindical de Trabajadores (AST, germen del futuro partido maoísta Organización Revolucionaria de Trabajadores-ORT), grupo sindical formado, en parte por parte de militantes de la HOAC, y en parte por parte de las llamadas "Vanguardias Obreras", como afirman José Andrés-Gallego, y Antón M. Pazos.

 

Bajo el nombre tan marxista de "Vanguardias Obreras", se escondía, sorprendentemente, un grupo que, al igual que la HOAC, hundía sus raíces en las filas del catolicismo militante, según cuenta Manuel Revuelta González, quien afirma cómo a través de las Congregaciones Marianas (asociaciones de la Iglesia católica), formadas por las "Vanguardias Obreras" (y sus organizaciones afines, tales como la Vanguardia Obrera Social, o la Vanguardia Obrera Juvenil), la iglesia católica española "inicia un dialogo y acercamiento con el mundo obrero y con el marxismo" en los años 60.

 

Estos círculos obreros católicos apostólicos tuvieron un peso especial en el Madrid franquista, como se desprende del "50 aniversario de la Comisión del Metal" de CC.OO., donde se afirma que;

 

"En el trabajo sindical se produjo una convergencia de los militantes comunistas con otros que formaban parte de organizaciones legales vinculadas a la Iglesia católica, como la HOAC, la JOC o las Vanguardias Obreras. Estas últimas tenían su sede en el Hogar del Trabajo de la calle Campanar de Madrid y, en paralelo, algunos de sus miembros habían creado un grupo clandestino denominado Acción Sindical de Trabajadores (AST).

 

En la AST había dos corrientes: una deseaba seguir cercana a las orientaciones de los obispos que desde la guerra habían apoyado firmemente al Régimen; la otra era abiertamente antifranquista".

 

Posteriormente, AST se desplegaría ampliamente en diversos sectores, tanto en CC.OO., como en ORT (fundada, según Francisco Moreno Sáez, en 1969 en la Casa de los Jesuitas en Alcalá de Henares) e incluso en el PCE. Precisamente, esta confluencia de AST, ORT y CCOO junto con la HOAC en Madrid queda clara en otro apartado del artículo que afirma;

 

"Cuando las Comisiones Obreras fueron obligadas a clandestinizar sus reuniones, los militantes de ORT fueron quienes, con sus contactos con los curas más solidarios, facilitaron locales como el del Hogar del Trabajo, el Hogar del Empleado, Hermandades y numerosas iglesias como las de Moratalaz, Orcasitas, Ciudad Pegaso y otras muchas".

 

De ello se desprende claramente cómo hubo, al menos en Madrid, ya desde los años 60, una conexión clara entre cierta sección obrera del catolicismo con el movimiento obrero, sindicalista y hasta marxista, que facilitó la creación de una oposición antifranquista en el seno mismo de una institución tan leal al régimen como la iglesia.

 

Ello se plasmó además en la creación en Madrid y en general en España de otras organizaciones auspiciadas por la HOAC y por militantes cristianos en general, como el sindicato Unión Sindical Obrera-USO, tal y como se desprende de la "Historia de la Unión Sindical Obrera", que afirma que la USO fue creada en 1960 a partir de grupos de jóvenes vinculados a la JOC (juventudes asociadas a la HOAC) y cómo;

 

"......entre 1948-1965, más de cien mil personas pasaron por los cursillos apostólicos de la Hermandad Obrera de Acción Católica, y muchos de los actuales dirigentes sindicales, alcaldes, diputados y altos cargos de la administración aprovecharon entonces los locales de la HOAC como inestable parcela de libertad en los años de la dictadura, tales como Felipe González o Marcelino Camacho".

 

También los cristianos críticos, además de AST, ORT, CCOO, o USO, participarían en la creación de algunos partidos y grupos políticos más destacados de la oposición antifranquista, como fue el caso en Madrid del Frente de Liberación Popular-FLP (conocido como FELIPE), partido político que se nutrió principalmente de los sectores estudiantiles universitarios, pero también de los movimientos cristianos de base.

 

Según su fundador, Julio Cerón Ayuso, se origina en 1958 cuando Cerón, en gran medida gracias a sus contactos con la HOAC y cristianos de base, así como opositores antifranquistas, realiza un encuentro fundacional del FLP en la Iglesia de San Antonio de Madrid, siendo en un primer momento el grupo político renovado antifranquista escogido por muchos cristianos críticos con el régimen o en general por activistas más moderados que no se encuadraban en los partidos y sindicatos existentes, como el caso del joven Enrique Ruano, estudiante de derecho del FLP, asesinado por la policía franquista en Madrid en 1969.

 

2) Curas contestatarios en los barrios de Madrid

 

No obstante, el cristianismo crítico y contestatario contra el régimen franquista en Madrid no se llevó a cabo únicamente a través de grupos clandestinos o asociaciones amplias, sino también a través de la acción pastoral de muchos sacerdotes que, valientemente y desde sus iglesias, parroquias y barrios en Madrid, iniciaron una postura de confrontación clara contra el régimen franquista.

 

Acaso el ejemplo más conocido de todos ellos fue la acción evangélica y social desarrollada en el barrio madrileño del Pozo del Tío Raimundo, suburbio del sur-este madrileño, en la zona de Vallecas originado en los años 20 que, según cuenta Miguel Ángel Pascual, a partir de los años 40 y 50, experimenta una gran explosión demográfica por la masiva emigración fundamentalmente de manchegos, extremeños y andaluces buscando trabajo y levantando sus propias casas precarias de chabolas sin ningún tipo de servicios públicos y comunitarios.

 

En este barrio marginal es donde actúa el Padre José María de Llanos, un cura jesuita que, según la Fundación José María de Llanos y según el libro monográfico de Pedro Miguel Lamet, durante los años 40 de la posguerra civil se había iniciado en su labor pastoral vinculado al entorno falangista del régimen franquista, llegando a ser Capellán del Frente de Juventudes de Madrid, censor público de la moral relajada de Madrid e incluso director espiritual del mismísimo Francisco Franco.

 

A partir de los años 50 su vida da un giro radical cuando, para evitar la infiltración comunista y sindicalista en los barrios obreros de Madrid, se le envía (por su inquebrantable moralidad apostólica) en 1955 al barrio marginal de El pozo del tío Raimundo, donde por el contacto continuo y la implicación en los problemas del barrio empieza a desarrollar una conciencia social y una crisis ideológica por las que, poco a poco, fue variando a posiciones cercanas a la izquierda marxista, militando incluso en CCOO y en el PCE y llegando a ser un icono del movimiento antifranquista.

 

Durante sus muchos años de apostolado obrero, Llanos desarrolla una incansable lucha social crítica contra el régimen franquista, desde su Parroquia San Raimundo de Peñafort del Pozo, y desde la Fundación "Santa María del Pozo" que va a crear para promocionar el desarrollo laboral y socio-cultural en el barrio que garantizaba a sus alumnos salidas laborales en una España en constante crisis y desigualdad, así como defender los derechos sociales a través de las asociaciones vecinales que promociona, y cuyo legado social recoge en el mismo barrio hoy en día tanto su propia parroquia como la Parroquia de San Carlos Borromeo dirigida desde los años 80 por Enrique de Castro, el conocido como "cura rojo de Vallecas".

 

Pero no solamente Llanos actúa con cierto renombre en el Madrid franquista. Otros nombres menos conocidos también llevaron a cabo en esta época una labor evangelizadora crítica con el régimen, como fue el caso del Padre Mariano Gamo Sánchez desde su Parroquia Nuestra Señora de la Montaña de Moratalaz.

 

Según la biografía del mismo que ofrece el historiador Juan Antonio Delgado de la Rosa, el Padre Gamo tiene una vida de lucha social a la altura del mayor activista político de la oposición antifranquista. En una vida de gran parecido a la del Padre Llanos, Gamo ingresa en los años 40, como muchos otros, en el Seminario de Madrid.Como afirman Fernando Jáuregui y Pedro Vega, Gamo será también Capellán Provincial del Frente de Juventudes de Madrid en los años 50, pasa por diversas parroquias menores donde se codea con lo más granado de la sociedad madrileña de la época y tiempo después será designado en 1964 párroco de Nuestra Señora de la Montaña en el barrio madrileño de Moratalaz (barriada del este madrileño anexa a Vallecas que , también en los años 60, inicia una explosión demográfica para acoger a la emigración en la capital) donde, según la entrevista que le realiza "Blanco y Negro-ABC" el 4 de mayo de 1977, "se radicalizó en su postura contra el gobierno", al igual que tiempo atrás le había sucedido a Llanos en la vecina Vallecas.

 

A partir de ese momento y, al igual que el Padre Llanos, se introduce en el mundo laboral como Sanitario de la Clínica de la Concepción de Madrid (actual Fundación Jiménez Díaz) y, a la par de su labor pastoral en Moratalaz se introduce en política activamente, primero con la ya mencionada O.R.T. en 1977 y luego en IU, afirmando en la entrevista que "la Iglesia, comprenderá que al aceptar a los curas obreros, aceptaba sus consecuencias", por el escándalo que supuso su significación marxista.

 

Además, afirmaba aspirar a "una democracia popular, unas libertades formales controladas por los trabajadores y el pueblo", y se muestra partidario de las decisiones asamblearias para resolver sus problemas, que él mismo ponía en práctica en su época sacerdotal, como lo evidencia la crónica del ABC del 15 de noviembre de 1975 sobre una de sus misas en Moratalaz y de cómo consultaba de forma asamblearia los problemas de su parroquia en plena misa con los feligreses.

 

Precisamente, este compromiso político le llevó a muchos problemas y a ser encarcelado entre 1969-1971 en el Monasterio de El Paular (Rascafría, Madrid), y en la Cárcel Concordataria de Zamora, siendo acusado por el T.O.P. de un delito de propaganda ilegal por sus criticas de palabra y escrito al estado de excepción, según informaba el ABC del 28 de diciembre de 1969.

 

La difícil vida y el sacrificio político de Gamo, como el de otros curas comprometidos como Llanos o Francisco García Salve, le llevaron a una significación política sin parangón en el Madrid franquista, solo comparable a la labor de concienciación social llevada a cabo por el último protagonista, el desconocido Padre José Antonio García Camón en el pueblo madrileño de Alcobendas, a pocos kilómetros de la capital.

 

El caso del Padre Camón es otro ejemplo prototípico de sacerdote concienciado con los problemas sociales de una barriada humilde y obrera que, primero tímidamente y luego de una forma más abierta, se enfrenta desde su púlpito, en este caso de la Iglesia de San Lesmes de Alcobendas, y además en su caso concreto desde las hojas de un periódico municipal editado por él mismo, el "Nuevo Alcobendas", a las desigualdades e injusticias sociales que él veía a su alrededor.

 

Camón, al igual que su hermano, el también sacerdote de Alcobendas Jesús García Camón, según me informa un antiguo feligrés, era oriundo de Villanueva de la Vera. Al igual que su hermano, y que muchos otros jóvenes como ellos, como el Padre Gamo, a finales de los años 50 pasa al Seminario Conciliar de Madrid (a escasos metros del Palacio Real) donde se ordena sacerdote.

 

Poco después, en 1964-1965 es destinado a Cenicientos y en torno a 1968 junto a su hermano pasa a Alcobendas. Allí, según informa el investigador local Julián Caballero, el Padre Camón se hace cargo de la recién creada Iglesia de San Lesmes desde 1970 hasta su muerte en 1991.

 

En esos poco más de 20 años, Camón se convierte en una auténtica referencia para los sectores populares, excluidos y para los perseguidos por el régimen franquista, fundamentalmente a través de dos labores; la acogida y refugio de huelguistas y opositores clandestinos antifranquistas de la localidad (a través de asambleas y reuniones clandestinas de organización), según informa el párroco local Pedro Tortosa, y la denuncia de las injusticias sociales desde su periódico "Nuevo Alcobendas" (publicado entre 1971-1977), durante la alcaldía de Tomás Páramo y Julián Baena.

 

El periódico tenía varias secciones dedicadas a historia local, cultura, festejos, deportes, vida religiosa y varias secciones de opinión y análisis político, económico y social, donde se daba una opinión clara de la situación del pueblo y del país. Ya en su primera editorial se denunciaba la dificultad de "entablar diálogo sobre problemas comunes".

 

En sus 6 años de existencia, desde sus páginas, se hicieron eco denuncias (cada vez más abiertas a medida que se producía el final del régimen y, ya abiertamente demócratas a partir de 1975) como las crecientes desigualdades sociales, la especulación urbanística, la desatención de determinados barrios locales ( como "La Zaporra", que acogió desde los años 60, como Moratalaz y Vallecas, a una gran población emigrante que vivía en condiciones insalubres), la falta de iglesias, la falta de servicios sociales, el paro, la conflictividad y los problemas laborales, y ya en sus dos últimos años, se informaba abiertamente sobre huelgas y manifestaciones, y se daba voz a los actos y manifiestos de los partidos y sindicatos de la oposición democrática, como PSOE, CNT, PCE o grupos feministas.

 

Sin duda, esta demarcación hacia la izquierda antifranquista en los últimos años del periódico, y su relación con los grupos clandestinos en San Lesmes motivaron que se dejara de inyectar dinero en el periódico y que, ya para diciembre de 1977, desapareciera definitivamente, si bien el Padre Camón seguiría desde su iglesia y su despacho atendiendo a las necesidades sociales de su barrio hasta su muerte.

 

Todos estos casos, algunos más conocidos que otros, evidencian toda una red de apoyos de base entre la iglesia y la oposición en el Madrid franquista que ha pasado en gran parte desapercibida hasta nuestros días y que desmienten esa imagen prototípica que tenemos en nuestros días de una iglesia monolítica alineada con el régimen de principio a fin.